EFE, Johannesburgo
El presidente de Sudáfrica, Thabo Mbeki, abandonará el cargo como le ha pedido su partido, según anunció ayer su portavoz, Mukoni Ratshitanga, y dejará un panorama incierto en la política y la economía del país. Ratshitanga subrayó que Mbeki dejará la Jefatura del Estado una vez que "se cumplan todos los requisitos constitucionales", en respuesta a la petición de dimisión que le ha hecho su grupo, el gobernante Congreso Nacional Africano (CNA).
Mbeki convocó para hoy a su Gobierno, del que muchos de sus ministros podrían seguir sus pasos y renunciar, antes de que el Parlamento se reúna en los próximos días para formalizar los cambios y, probablemente, designar a la titular del Parlamento, Baleka Mbete, como presidenta temporal del país.
El secretario general del CNA, Gwede Mantashe, anunció ayer que el Comité Ejecutivo Nacional del partido había decidido pedir la renuncia de Mbeki, acusado de participar en una supuesta conspiración política para impulsar el procesamiento por corrupción del líder de la formación, Jacob Zuma. Éste obtuvo en diciembre la Presidencia del partido y la candidatura a las elecciones a la Jefatura del Estado frente a Mbeki, y es el favorito para los comicios de 2009.
Curar heridas
Según Mantashe, que representa al ala izquierda del CNA, la petición pretende "dar estabilidad, unir y curar las heridas del partido" y que "le gente sepa a donde nos dirigimos". En principio, Mbeki debería haber sido sustituido por la vicepresidenta, Phumzile Mlambo- Ngcuka, pero ésta anunció que dimitirá nada más conocer la decisión del CNA.
Tampoco parece que vaya a prosperar la posibilidad de que el gabinete elija entre sus miembros un presidente y la solución más probable es que la decisión quede en manos del Parlamento, con mayoría del CNA.
El adelanto de las elecciones, que en principio se apuntaba a abril próximo, podría ser otra de las consecuencias de esta crisis. Mbeki negó las acusaciones de conspirar contra Zuma, que calificó de "insultos", y aseveró que "no hay hechos que las respalden", al tiempo que se preguntaba: "¿La libertad de expresión es el derecho a decir mentiras?" por parte de dirigentes de su propio partido.
También negó que influyera en la Fiscalía para recurrir la decisión del juez que liberó a Zuma el viernes pasado de las acusaciones que pesaban sobre él por defectos de forma en la actuación fiscal.
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