EFE, Nueva York
El Tribunal de Quiebras estadounidense aprobó ayer el acuerdo que permitirá a Barclays comprar los activos más importantes de la financiera estadounidense Lehman Brothers, declarada en quiebra a principios de esta semana. El juez aprobó esta decisión, que otorga el mando a la entidad británica, porque dicha transacción "es la única disponible" y horas después de que la crisis estadounidense obligara al cierre del banco Ameribank, la duodécima baja de una entidad financiera en ese país.
El juez James Peck aprobó el acuerdo como una medida excepcional y sostuvo que su resolución no sienta ningún precedente de cara al futuro. "Debo aprobar esta transacción porque es la única disponible", afirmó, en referencia a las intenciones anunciadas por Barclays de comprar las divisiones de inversión bancaria y mercados de capitales de Lehman Brothers, declarada en quiebra a principios de semana, por unos 1,750 millones de dólares (unos 1.213 millones de euros).
La bancarrota de la financiera supuso un hito histórico para Estados Unidos (EEUU) y, ahora, el capital llega de Reino Unido. No obstante, el acuerdo de compra quedó ligeramente modificado tras la revisión el viernes en los tribunales, puesto que los abogados del gigante financiero indicaron que las cuentas de operaciones habían menguado y que la tasación de su propiedad, incluso la sede en Nueva York, ha dado una cifra menor de la esperada en las primeras estimaciones. El acuerdo salvará 10.000 empleos y, en cuanto a las cuentas, dará liquidez para financiar las operaciones de la compañía.
Salvar 10.000 empleos
De esta forma, se resuelve en una semana una quiebra que, en circunstancias normales, se habría discutido de forma mucho más pausada. El propio Peck afirmó que es la "quiebra más trascendental que haya presenciado nunca". "Es difícil para mí imaginar una emergencia parecida", agregó, alegando que durante esta semana realmente ha sentido "el impresionante poder" que conlleva su trabajo.
La quiebra de la financiera Lehman Brothers provocó un efecto dominó en las bolsas de todo el mundo en una semana marcada por la volatilidad en los mercados y las coordinadas inyecciones de liquidez de los bancos centrales más importantes. Sin embargo, su situación no es única, ya que los reguladores estadounidenses llevan doce bancos cerrados en lo que va de año, en plena crisis financiera e hipotecaria.
El último de estos cierres tuvo lugar el viernes y afectó, como ya se indicó, al banco Ameribank. Este nuevo fracaso, según las primeras estimaciones, podría costar al fondo de seguro de depósitos de EEUU cerca de 42 millones de dólares, alrededor de 29 millones de euros.
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