DECÍAN SUS SEÑORÍAS, los magistrados de la Sección Quinta de la Sala de lo Contencioso Administrativo del Tribunal Supremo español, en su controvertida sentencia de 16-06-2008, a propósito del tendido de un cable submarino de Telefónica entre Gran Canaria y Tenerife (ver "Gran Angular", EL DÍA, julio/agosto pasados), que "era un agravio comparativo que Canarias no tuviera delimitados sus espacios marítimos como otros archipiélagos", citando entre ellos a las Islas Feroe.
Pues bien, estas manifestaciones del Alto Tribunal español en su desafortunada incursión por "aguas turbulentas", abordando cuestiones de Derecho Internacional Marítimo, materia en la que no es competente, no dejan de ser significativas, si tenemos en cuenta no sólo el "status" especial de que gozan las Feroe dentro de la UE, sino por las circunstancias de orden político-jurídicas de este "archipiélago atlántico". En efecto, aparte de las singularidades de este territorio insular a 1.300 km de Dinamarca, Estado del cual dependen jurídicamente, hay un hecho, cuanto menos curioso, que trasciende lo meramente anecdótico: ¡las Islas Feroe están encuadradas en el Grupo VII de las eliminatorias europeas, previas al Mundial de Fútbol Sudáfrica 2010! Año fatídico, por cierto, para España,ya que el mandato expreso de Naciones Unidas de que en esa fecha culmine el proceso descolonizador en todo el mundo, supone una auténtica espada de Damocles suspendida sobre los espurios intereses coloniales españoles en Canarias.
Aunque el caso insólito de las Islas Feroe no es único. Otros territorios europeos más pequeños y con menos habitantes que nuestro Archipiélago, como Malta, Luxemburgo, San Marino, Liechtenstein, Chipre ¡y Andorra!, están compitiendo también con sus respectivas selecciones nacionales de fútbol para jugar el próximo Mundial. ¿No constituyen todos estos casos un monumental y canallesco agravio comparativo respecto a Canarias? O sea, mientras Europa ha ido propiciando y apoyando históricamente la consolidación de "micro Estados" -unos insulares y otros continentales- en su propio territorio, sujetos de Derecho Internacional, al mismo tiempo ha permitido y acepta, con una política no menos colonialista, que uno de los Estados miembros de esa Unión Europea de los 27, España, siga manteniendo la entelequia de un "territorio nacional" en África, para mayor escarnio y oprobio del pueblo canario. Anacronismo, en pleno siglo XXI, que la legalidad internacional ya no ampara hoy en día.
Pero, para darle carta de naturaleza a esa insostenible "españolidad de Canarias" y, por tanto, "certificar" su artificiosa europeidad, no se ha planteado siquiera que el Archipiélago canario pudiera tener el "status" de Estado europeo, cuando Europa se está ampliando más allá de sus propias fronteras. No, ¡qué va!, eso sería mucho para Canarias; a cambio, y para que sigamos siendo el balneario geriátrico de Europa, un mercado cautivo, consumidor de los excedentes comunitarios y, en consecuencia, dependientes del exterior, se nos catalogó como región ultraperiférica, lo que no deja de ser un encubridor eufemismo de colonia. Al mismo tiempo, lo que constituye una flagrante contradicción en sí misma, se reconoce explícita y expresamente nuestra inequívoca e incuestionable extraterritorialidad.
La formalización de esta nueva "categoría" de territorios supuestamente europeos causó gran alborozo en las filas de los pseudonacionalistas de CC/PNC y otros; tan contentos y felices de que seamos RUP, y "se nos nombre", en último lugar, junto a los territorios DUM franceses: Guadalupe, Guayana Francesa, Martinica y Reunión, con Azores y Madeira, en el Título VII, Disposiciones Comunes, Artículo III-424 de esa pretendida Constitución europea. ¡Así se escribe nuestra denigrante e ignominiosa historia colonial!
Para constatar la veracidad de esas auténticas afrentas y los canarios amantes del fútbol, una inmensa mayoría se retuerzan de envidia y vergüenza (la primera abunda, la segunda escasea), nada mejor que reproducir la composición de los diferentes grupos que conforman la representación europea en el Mundial de Sudáfrica 2010: grupo I: Portugal, Suecia, Dinamarca, Albania, Hungría y Malta; grupo II: Grecia, Letonia, Suiza, Israel, Moldavia y Luxemburgo; grupo III: Eslovaquia, Eslovenia, Polonia, Irlanda del Norte, Chequia y San Marino; grupo IV Alemania, Gales, Azerbaiyán, Rusia, Finlandia y Liechtenstein; grupo V: España, Turquía, Bélgica, Estonia, Armenia y Bosnia; grupo VI: Inglaterra, Ucrania, Bielorrusia, Croacia, Kazajistán y Andorra; grupo VII: Francia, Rumania, Austria, Lituania, Serbia e Islas Feroe; grupo VIII: Italia, Bulgaria, Georgia, Eire, Montenegro y Chipre. Y grupo IX: Holanda, Escocia, Noruega, Islandia y Macedonia. ¿No es todo esto, como mínimo, ultrajante? ¡Denunciar en Estrasburgo la indefensión político-jurídica de Canarias sería poco! ¡Hay que ir de inmediato a la ONU y reclamar nuestra inaplazable soberanía!
Es una pena que los canarios sean tan conformistas, y en lugar de participar en la Liga española de fútbol, con los equipos representativos plagados de técnicos y jugadores foráneos, en detrimento de los canarios, no se planten y exijan tener su propia selección nacional de fútbol, con lo prolífica que siempre ha sido nuestra cantera. Constituiría un hecho extraordinario que el fútbol, llamado en la siniestra etapa franquista el "opio del pueblo", fuera el "narcótico" electrizante que necesita la población canaria para despertar y se convierta en el detonante que nos condujera de forma irreversible a la consecución de la anhelada soberanía. ¡Así jugaríamos el Mundial de 2014! ¡Basta ya! de seguir siendo cola de león (pestilente y con moscas), y seamos, de una vez, dignamente, cabeza de canario pinzón, erguida y orgullosa, ¡como debe ser!
Lo que pasa es que cuando los verdaderos y auténticos patriotas canarios salimos a la palestra para denunciar la situación colonial del Archipiélago y el progresivo e irreversible deterioro de nuestra tierra en todos los órdenes, y, pacífica y democráticamente, reclamamos lo que todos los pueblos libres: nuestra soberanía, se produce la gran indigestión por parte del ingente aparato del Estado que opera en Canarias. A la que hay que sumar las continuas deposiciones blandas de algunos diarios, consecuencia de lo anterior, como respuesta escatológica y único argumento en contra; dado que, a falta de estos, se ensañan vilmente con nosotros mediante el insulto, las descalificaciones personales, las injurias y las bastardas elucubraciones.
Es lo que ha ocurrido en días pasados, con la irrupción en la escena política -que no partidista- del Movimiento Patriótico Canario (MPC). Sobre todo, cuando una delegación del mismo fue recibida por el editor-director de este periódico y nos mostrara su simpatía personal, editorializando en lo oportuno y acertado del MPC.
¡Para qué fue aquello! Los españolistas de turno, temerosos de perder sus prebendas, reaccionaron al unísono con editoriales y artículos diarios, denunciando los intentos de "segregación de España" por parte de "traidores a la Patria" y "anticonstitucionalistas" empeñados en desvertebrar la "Madre Patria". Toda una "orgía periodística", al más puro estilo facha, fiel reflejo del más genuino y recalcitrante fundamentalismo español.
Así que, queridos compatriotas, no nos preocupemos, estamos en el camino adecuado. Todas esas reacciones quijotescas nos avalan: ¡ladran, luego cabalgamos!...
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