COLPISA, Jerusalén
El rumor de unos sondeos a pie de urna, que durante la noche del miércoles dio la vuelta al mundo proclamando la holgada victoria de Tzipi Livni, a punto estuvo de convertirse en una burla macabra cuando el escrutinio avanzó y reveló, la madrugada de ayer, que la favorita ganaba las primarias del Kadima por 431 votos.
En total obtuvo 16.936, que la convierten automáticamente en jefa del partido en el Gobierno y privilegiada candidata a Primera Ministra de Israel si consigue formar una coalición. La prensa local recordaba que un tal Ninet Tayeb necesitó once veces ese respaldo para ganar "Ha nacido una estrella" este año, el "Operación Triunfo" israelí.
El del Kadima fue un recuento de infarto, con acusaciones cruzadas de soborno de votantes, irregularidades en las mesas y el amago de impugnar el proceso lanzado por el perdedor, el ministro de Transportes Shaul Mofaz, al que costó reconocer su derrota por un margen del 1,1 por ciento.
Registró 16.505 sufragios. Horas después admitía la mayor y anunciaba su retirada de la política por el bien del país. Y de paso para el bien de Tzipi Livni, que a las seis y media de la mañana, a las puertas de su casa en la ciudad de Tel Aviv (capital israelí), dedicaba buena parte de su primera declaración de intenciones a prometer que trabajará por la unión del fracturado partido, una tarea que será más fácil sin el acecho del hombre que a punto ha estado de dejarla fuera de juego.
"Todos los rivales lo han sido del momento, pero junto tenemos una misión, crear estabilidad", había dicho la triunfadora, consciente de que sólo un Kadima ensamblado servirá de algo en caso de elecciones anticipadas.
Pero, más allá de las palabras, Livni no perdió el tiempo e inició los contactos para intentar fraguar su propio Gobierno citándose la misma noche con el jefe del partido clave, el Shas de Eli Yishai. Ningún resultado había trascendido al cierre de esta edición, aunque si la reiteración de los ultraortodoxos de que sólo pondrán sus 12 diputados a disposición de la candidata si firma el abultado cheque que aumentaría a los miembros de esa comunidad los subsidios por cada hijo. "Si Livni aborda el asunto, estaremos en el Gobierno, si no, no estaremos", advirtió Yishai el miércoles.
La ya líder del Kadima habló también por teléfono con el cabeza del principal socio del actual Gobierno, el Laborista con 19 escaños de Ehud Barak. Desde esas filas, el ministro laborista Shalom Simhon reclamó abiertamente elecciones anticipadas.
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