ES LA HORA de apoyar a nuestro máximo representante en la categoría de plata de una de las competiciones regulares más exigentes de Europa y del mundo. La relevancia de la Liga, que puede considerarse, junto con la Premier inglesa y el Calcio italiano, como una de las tres que ocupan el lugar predominante en el viejo continente, y siempre sin olvidar a alemanes, rusos, franceses, turcos, griegos, holandeses y portugueses, produce un efecto de atención, conocimiento, orgullo, autoafirmación? que no puede ser dejado de lado por todos los que, además de gustarle, en mayor o menor proporción, el fútbol como deporte, sientan que este es el equipo y que debe tener el calor consecuente a la isla entera -por eso se llama CD Tenerife y no UD Santa Cruz- y a este archipiélago, cada vez más poblado y con capacidad de sustentar un sentimiento de Primera División. El primer buque de nuestra armada deportiva en la relevancia mediática intensa de este deporte, que no admite topes ni límites.
Aquí, en lo de animar, en la medida de las posibilidades, no hay conservadores, liberales, socialistas, verdes o nacionalistas. Palomas o halcones. Ni nacidos ni no nacidos; ni naturales ni inmigrantes; ni del Sur ni del Norte; ni del Este ni del Oeste. Ni de Lobos, ni de San Borondón. De momento cabemos con pasión o sapiencia. Sin documento de identidad. Todos los que aman esta tierra tienen reservado su asiento, porque las otras masas sociales que sustentan las fuerzas deportivas ajenas con las que rivaliza este club, en su misma o superior categoría, a excepción de una, están demasiado lejos. En el quinto pino. En un efecto de búsqueda del prestigio común, como el producido por los éxitos en las Olimpiadas, podemos implicarnos sin diferencias de base, sólo de criterio y estrategia.
Quieren o/y queremos compartir el avión para los desplazamientos y me parece bien, es más, muy bien, pero ellos detrás y nosotros en "bussines class" -es broma-. Por supuesto que vamos a perder partidos y a lo peor hasta lo pasamos mal. El fútbol es así, pero ni el Madrid, ni el Barça ni pajaritos preñados, lo que hay es una historia, un presente y una necesidad de que usted ocupe su asiento correspondiente, dando el callo. ¡Hola, Herradura! ¡Hola, General!
En Segunda División se pasa del blanco al negro con tremenda facilidad -para la segunda y tercera equipación, "para gustos se hicieron colores", veo verdes y celestes, de la bandera tricolor y no sé qué pinta el rojo o burdeos-, y la potencia atacante que ha desplegado el equipo en las jornadas transcurridas debe complementarse y apuntalarse con una mayor disciplina, perrería, corte y saber estar defensivo, en especial en las jugadas a balón parado, en las que parece que nos abrimos como chochas. Por ahora, el grupo es una incógnita, pero dan señales de pegada y esta vez no caben medias tintas. Hay conjunto -afirmación, siempre válida, indiscutible y atemporal- para, de entrada, ni aspirar ni expirar. Respirar profundamente y pa´lante.
El CD Tenerife, que en gloria esté su pasado, fue un sorpresivo equipo, de formidables desconocidos -de inicio-, que no hace mucho tiempo causó impresión en la Península, cambiando los acontecimientos futbolísticos y variando campeones. Introduciéndose de lleno en Europa con una dinámica que asombró a los grandes.
¡Vale!, eso es difícil que se repita. ¡Puede! Pero la media tabla de Primera es viable, si usted no sigue escaqueándose.
No puede suceder, ni lo justifica la "desaceleración acelerada" de ZP, que las gradas del estadio sigan con calvas. Las calvas son desmerecedoras -sólo por estadística- del cercano millón de habitantes que tiene la isla y de los dos millones de "clientes" del territorio Atlántico.
Más compromiso, de usted mismamente, sea obrer@, médic@, o ganader@. Su turno, adelante, pase, siéntese. Se echan de menos caras conocidas. Las instituciones ya han puesto lo que tenían que poner -pinten ese estadio por fuera, ni cemento visto ni nada, e inclúyanle si quieren reclamos de marketing estético, como en el tranvía móvil-. Las empresas ya han puesto sus publicidades y vallas -se echan de menos varias sociedades multinacionales que obtienen buenos réditos de su presencia en las Islas- y su esfuerzo. Los empresarios ya han gestionado una plataforma efectiva, activa e inteligente -se echan de menos mayores implicaciones y algunos nombres (Fred Olsen, Loro Parque?)- y lo que hace falta, sobre todo, son más hormiguitas que miren este representativo de frente y no de lado, como si no les interesara -que es mentira y se les ve el plumero-. Como igualito con los del baloncesto, voleibol, balonmano, hockey s.p, waterpolo, beisbol,? y, teniendo en cuenta que cuando gana el Tete los semáforos funcionan mejor, los bancos conceden préstamos, los policías municipales no multan, se diluye la inflación, los niños aprueban en el colegio, los vuelos llegan a su hora, suben los sueldos, no hay huelgas y nadie roba? porque todos están felices. ¡Bota, Heliodoro, bota hhei!
Ahora en serio, ocupe su sitio, mañana juega. Alce su presencia y voz en el estadio.
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