La semana pasada adelantábamos unas definiciones sobre la eutanasia o suicidio asistido como, al parecer, lo llama el ministro de Sanidad, Bernat Soria, y el tema de la memoria histórica con el censo de las víctimas del franquismo. Hoy vamos a completar un poco más ambos conceptos y pasaremos a una miscelánea donde trataremos varios temas de actualidad. El viernes 12 pasado ya dimos una definición de lo que se entiende por eutanasia, vamos a dar una sobre el suicidio: "Acción y efecto de quitarse voluntariamente la vida". Si a esto le añadimos lo de asistido, creemos que deberá entenderse la despenalización legal, porque ahora es ilegal, de las personas y entidades que colaboren con la persona que desea este acto, todo ello disfrazado con el eufemismo de lograr una "muerte digna", como si el morir rodeado de sus seres queridos o personas abnegadas, con los cuidados paliativos que fueran necesarios para no tener dolores insoportables, no lo fuera.
Hasta ahora la defensa de la vida no sólo estaba en la mente de todos los españoles, creyentes o no, sino que la clase médica, como consecuencia de su juramento hipocrático y también basándose en sus propias creencias, esperando una evolución favorable del enfermo, un descubrimiento científico y por qué no, un milagro, más de uno y de mil hay documentados, luchaba por mantener con vida al enfermo, procurando por supuesto aliviar sus dolores y minusvalías. Muy pocos países en Europa tienen reconocida la eutanasia, creo que sólo Suiza, bajo ciertas condiciones, y Holanda. En este último país, las personas mayores han redactado sus testamentos vitales, en el sentido de que no se les administren sedantes y otros medicamentos que supongan un adelanto de su muerte sin su consentimiento expreso, desheredando a sus familiares si son ellos los que toman las decisiones, eso si no ponen tierra de por medio, como ocurre en muchos casos. En España tenemos el caso del Dr. Montes, en Madrid, muy protegido y ensalzado por el PSOE, en cuya época como jefe de Urgencias del hospital, creo que era el de Leganés, aumentó considerablemente el número de fallecimientos de las Urgencias, y de acuerdo con un informe del Colegio de Médicos de la Comunidad, habiéndose realizado en muchos casos sedaciones no adecuadas, o en dosis superiores a lo necesario, y la gran mayoría de las veces sin el consentimiento adecuado del enfermo. Esto se presta a que aquellas personas de cierta edad o enfermos teóricamente incurables con los procedimientos actuales que van a ocasionar importantes gastos a la sanidad pública sean "sacrificados" en aras de lograr un ahorro a las arcas del Estado. Recuerdo haber visto hace ya algunos años una película futurista en la que esto se hacía normalmente, en lugares adecuados, con acompañamiento musical, y luego los restos eran convertidos en galletas para la alimentación animal?
En cuanto al censo de las víctimas del franquismo, sólo decir que me parece una inmoralidad que no se estudien también las víctimas de los propios "republicanos y afines", producidas por ellos mismos, creo que miles de desertores y facciones enemigas de uno u otro partido, especialmente en Cataluña. Esto sin contar las incontables víctimas en las zonas republicanas por el hecho de ser religiosos o creyentes, muchos de ellos, como los Hermanos de San Juan de Dios en Cataluña, realizando una encomiable labor benefactora. La explicación de que estos restos ya fueron exhumados en la época de Franco no es totalmente cierta, pues, aparte de Paracuellos del Jarama, en donde el mismo juez Garzón se negó a hacer lo mismo que ahora piensa realizar, acaban de aparecer unos restos en Alcalá de Henares, creo que en solares de la Bandera Paracaidista, donde al parecer puede estar enterrado el Sr. Nin, depurado por ellos mismos, y otros muchos, y donde al parecer no se piensa realizar averiguación alguna. Me parece muy humano que las personas que tengan desaparecidos como consecuencia de aquella guerra fratricida quieran recuperar sus deudos y los entierren dignamente, pero de todos los contendientes; lo contrario será ahondar aún más en la crispación y en el desencuentro de las dos Españas, que parece es lo que se pretende ¡Cualquier cosa por unos votos!
Mi intención era hablar de varios temas, como la visita de Benedicto XVI a la laica República francesa, con, al parecer, magníficos resultados, donde quedó perfectamente claro, a plena satisfacción de las partes, que no existe ningún problema en llegar a entendimientos adecuados entre un Estado laico y una Iglesia, en este caso la católica, pues ambos desarrollan papeles diferenciados que podrían ser perfectamente complementarios. Sin embargo, me he extendido más de la cuenta y sólo quiero tocar para terminar un tema que me afecta personalmente. Como presidente de la Fundación Cultural Canaria de Ingeniería y Arquitectura Betancourt y Molina, tengo que decir que se trata de una fundación sin ánimo de lucro y de interés cultural y público, con sede en Santa Cruz de Tenerife y que lleva el nombre del científico e ingeniero más célebre de las Islas Canarias, de carácter universal, hasta un pequeño planeta del Universo lleva su nombre. Y que al cumplirse precisamente este año el 250 aniversario de su nacimiento en el Puerto de la Cruz, debido a la crisis que nos ahoga, vemos en peligro la subvención de la Consejería de Obras Públicas que, como más afín a nuestros objetivos, era quien subvencionaba nuestras actividades culturales, y que este año, en septiembre, todavía no hemos sido requeridos a presentar los proyectos previstos, y eso que se trata de una subvención nominada, es decir, incluida en los presupuestos de la Consejería. Se ve que la cultura que no es propia, promovida por la siempre necesaria sociedad civil, no cuenta. Sin embargo, sí hay previsto creo que son 3,5 millones para un edificio para la policía autonómica, no autorizada por el Estado, amén de otras cantidades para su organización. Se han comprado una serie de vehículos híbridos o más ecológicos, por una importante cantidad para una consejería, e igualmente el programa de actos culturales de los Ayuntamientos de Santa Cruz de Tenerife y del Puerto de la Cruz, los dos con más relación con la Fundación, el primero por estar aquí su sede, son numerosísimos y variados. En sus seis años de funcionamiento, la Fundación ha concedido, debidamente aceptado por los titulares, el nombramiento de Presidente Honorario y la Medalla de Oro de la misma, por agradecimiento al apoyo prestado, a personalidades que en momentos agobiantes como en los que nos encontramos no han respondido a nuestro requerimiento. Solamente y quiero resaltarlo, Caja Canarias nos ha ofrecido una ayuda, a determinar, desinteresadamente.
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