EFE, La Paz
El presidente Evo Morales convocó para ayer, un día antes de lo previsto, el inicio del "diálogo nacional" con la oposición para superar la crisis que vive Bolivia, mientras sus bases mantienen un cerco sobre la ciudad de Santa Cruz, feudo de los autonomistas.
La apertura del proceso de diálogo para pacificar Bolivia, convulsionada por los conflictos en las últimas semanas, se produce cuando el departamento norteño de Pando llegó a su quinto día en estado de sitio y con su prefecto (gobernador), Leopoldo Fernández, confinado en un lugar aún no aclarado tras ser detenido.
A pesar de que el acuerdo entre Gobierno y opositores establecía el inicio de las conversaciones para hoy en Cochabamba, inesperadamente Morales decidió llamar a los prefectos de Santa Cruz, Beni, Tarija y Chuquisaca para ayer mismo.
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