Coplas de mi tierra
Aunque yo no soy profeta
un buen consejo te doy:
no dejes para mañana
lo que puedas hacer hoy.
Del Teide traigo la nieve
de sus faldas la retama,
de los campos el color
que me brinda La Orotava.
Cuando los guanches llegaron
a las costas de Nivaria,
en una cueva encontraron
la Virgen de Candelaria.
Cuando lloraba de niño
mi madre me acurrucaba,
y para calmar mi llanto
el arrorró me cantaba.
El timple rompe el silencio
de la vega lagunera,
cuando el Cristo va subiendo
la calle de La Carrera.
Dame un vaso de agua fresca
del bernegal de tu boca,
para refrescar mis labios
porque la sed me acogota.
En el zarzal canta un mirlo
y en el pino un capirote,
en la retama un jilguero
y la copla en Tacoronte.
Cuando el almendro florece
llena el campo de alegría,
como se alegra un canario
cuando canta unas folías.
La cara tienes tiznada
del jumo la campuchina,
parece que jociquiaste
dentro el goro la cochina.
Enrique Díaz Martín
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