HACE MÁS de cuarenta años soy, con mi familia, asiduo del Puertito de Güímar (donde me he pasado unos días de descanso), pintoresco rincón que año tras año ha ido cambiando hasta llegar a lo que es hoy. Fruto de mi inquietud social, de mi modesta pluma han salido numerosos artículos comentando diversos aspectos que podían mejorar nuestra convivencia diaria, nuestro mutuo respeto. Y recogiendo el sentir de los que allí morábamos, se fueron mejorando numerosos aspectos, como la recogida de basuras, limpieza de la playa, suministro de agua, etc.
Lo que acabó de lanzar al Puertito han sido no sólo las sugerencias del pueblo, sino, además, las reformas realizadas por el Cabildo y Costas. Y hoy, donde sólo había un camino de tierra y cayaos, se cuenta con una amplia avenida, jalonada por suficientes contenedores de basura, hermosas playas de arena negra -la nuestra- duchas y hasta "pipi-can", si bien siguen quedando algunos@ que al parecer eso de recoger la caca de su perro lo deja herniad@.
Pero los que nos bañamos en el Puertito sabemos que hay cosas mejorables, que no requieren grandes obras, pero que, en especial para los que somos mayores -y cada vez somos más- , nos permitiría poder disfrutar del baño.
De las seis escaleras existentes para acceder a las zonas de La Charcada y el viejo muelle, tres de ellas, con marea baja, los mayores nos vemos y nos las deseamos para salir, algo que se resolvería fácilmente añadiendo -en marea baja, claro- dos escalones. La cuarta, quinta y sexta son acrobáticas.
A los mayores nos resulta difícil sentarnos en el suelo, algo que se resolvería con un sencillo banco a lo largo del muelle, así como también en la zona de La Charcada. Fruto de la afluencia de usuarios, Las Cañitas y otros bancos se han quedado chicos.
Por último, sería bueno reconsiderar el mal estado en que está la piscina (diría pileta), para mejorarla (que es lo ideal) o eliminarla, ampliando así la zona de solarium, eliminando al propio tiempo la peligrosa zona resbaladiza, donde han caído numerosos bañistas.
Pensemos que la población está creciendo a ritmo acelerado -ya se apunta que el depósito municipal de agua es insuficiente y que vamos a tener restricciones-, y más vale prevenir que curar.
En diversos puntos de la zona de baño existen varios carteles recordatorios donde se prohíbe ir con bicicleta, acampar, llevar perros, hacer fuego, lavar loza en la playa, etc., normas de las que se hace caso omiso. Como dato curioso, nada se dice de pescar. Antes estaba prohibido pescar en zona de baño, pero ahora no se indica, con lo cual las zonas de baño se ven invadidas por pescadores amateurs, que no pescan prácticamente nada ya que la pesca está esquilmada, pero no es la primera vez que algún bañista es ensartado con un anzuelo.
Hoy, el Puertito cuenta además con servicios médicos, farmacia, iglesia, bares y restaurantes, peluquería, ferretería, víveres, club náutico, residencia de mayores, etc.
El Puertito puede ser una fuente de riqueza y puestos de trabajo, pero hay que cuidarlo, mimarlo, no matando la gallina de los huevos de oro.
Estas y otras cosas -más vigilancia, etc.- pueden mejorarse, basta con hablar con la gente, que darán al concejal de turno detalle de los defectos que los ve cualquiera que vaya al Puertito y que, si no se conocen ni se arreglan, tal vez sea porque los concejales del municipio no se bañan. En el mar, claro.
Igual este comentario da resultado.
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