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OTR/PRESS, La Paz La reciente masacre en el departamento boliviano de Pando alcanzó al gobernador de esta región, Leopoldo Fernández, arrestado por el Ejército. Se le acusa de un delito de genocidio por conspirar en la muerte de al menos 16 personas el pasado día 11, el episodio más violento de los enfrentamientos entre el Gobierno y la oposición, a cuenta de las divergencias sobre el grado de autonomía para las provincias más ricas respecto al poder central de La Paz, respecto a los beneficios en la explotación de los recursos naturales y, en especial, del gas. Para tratar de solucionar la crisis, ambas partes prosiguen con sus negociaciones, de las que, según el presidente de Bolivia, Evo Morales, se espera un resultado inminente. En sus esfuerzos, Morales cuenta ahora con el aval de la Unión de Naciones Sudaméricanas (Unasur).
Antes de conocerse el arresto de Fernández, los nueve representantes de Unasur calificaron de "masacre" lo ocurrido en Pando el pasado día 11, cuando resultaron muertas al menos 16 personas y 106 quedaron desaparecidas, lo que hace prever un aumento de este balance, de momento provisional. La Federación Departamental de Campesinos de Pando identificó el lunes a 25 presuntos autores de esta matanza, donde habrían perdido la vida al menos 30 personas, en su mayoría campesinos, a causa de impactos de bala.
Mientras las autoridades pedían ahora la colaboración ciudadana para seguir identificando "criminales", llegó el arresto del gobernador del departamento, acusado por la Fiscalía de un delito de genocidio. La detención se produjo en la ciudad de Cobija, en el norte del país, y ahora Leopoldo Fernández deberá aclarar si lideró la conspiración de la que le acusan las autoridades. El ministro de Defensa, Walker San Miguel, defendió esta captura porque respeta la Constitución, si bien los dirigentes opositores no comparten esta visión. APOYO
Los presidentes de Argentina, Chile, Brasil, Ecuador, Paraguay, Uruguay y Venezuela, así como el de Bolivia, se reunieron de emergencia el lunes en Santiago de Chile. De esta reunión, salió una declaración unánime de "pleno respaldo" a La Paz frente a un posible" golpe civil", según informaciones de los medios locales recogidas por otr/press. Asimismo, condenaron "el ataque a las instalaciones gubernamentales y a la fuerza pública por parte de grupos que buscan la desestabilización de la democracia boliviana".
Para participar en el diálogo por la estabilización que desde hace días se lleva a cabo en La Paz, Unasur también propuso la creación de una comisión que, con la presidenta chilena, Michelle Bachelet, a la cabeza, vigilará estas conversaciones y ayudará a esclarecer las muertes ocurridas recientemente.
Así se extrae de una declaración conjunta que consta de nueve puntos y que ha contentado a Morales, quien agradeció el apoyo antes de abandonar Chile, en declaraciones a los periodistas. A su juicio, Unasur se suma con su documento a la "posición firme de defender la democracia y la unidad del pueblo boliviano" y a las muestras de apoyo llegadas desde otras partes del mundo.
Morales reconoció que Bolivia está sufriendo transformaciones "profundas en lo estructural, social y cultural, en democracia". Por ello, pidió a la oposición que abandone las medidas de presión, que aun hoy seguían dándose en algunos puntos del país, para ceder paso al diálogo. "Es importante tener opositores, pero oposición con propuestas y no con violencia como hacen algunos grupos", señaló, en referencia a "acciones antidemocráticas" y supuestas violaciones de "los derechos humanos".
En este sentido, y ya desde La Paz, Morales se mostró confiado por que se pueda firmar un acuerdo entre Gobierno y oposición a última hora del día, de madrugada en España. "Este acuerdo puede servir como una base para seguir hablando", señaló, en rueda de prensa.
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