AGENCIAS, Bagdad
La presencia cada vez mayor de las mujeres en atentados suicidas en Irak volvió a quedar de manifiesto ayer, con un nuevo atentado en la provincia de Diyala, ubicada en el norte de Irak. Al menos 22 personas murieron ayer y otras 30 resultaron heridas en un atentado suicida perpetrado durante una comida de Ramadán en la ciudad de Balad Ruz, 30 kilómetros al este de Baquba, al noreste de Bagdad, según fuentes del Ministerio de Interior.
La terrorista suicida detonó el cinturón de explosivos que llevaba adosado al cuerpo en medio de un iftar, comida con la que los musulmanes rompen el ayuno en el mes sagrado del Ramadán a la puesta del sol y que constituye una celebración destacada.
El banquete fue ofrecido en la vivienda de un antiguo miembro de la policía de Baquba, Adnan Shakar, que se encuentra entre los fallecidos.
En el atentado también perdieron la vida dos altos oficiales de policía de Balad Ruz, entre ellos el director de la oficina de lucha contra el crimen, identificado como Ahmad Ashur.
El edificio donde se celebraba el iftar se derrumbó sobre los invitados, por lo que el número de víctimas podría aumentar en las próximas horas.
Este ataque coincide con la muerte de al menos otras 12 personas por la explosión consecutiva de dos coches bomba en el barrio de Al Karrada, en el centro de Bagdad, según fuentes del Ministerio del Interior iraquí.
Las bombas causaron, además, el incendio de unos cuarenta automóviles que estaban aparcados cerca de los lugares de las explosiones.
Según las fuentes, uno de los vehículos que estalló estaba aparcado cerca de un tribunal y el otro se encontraba en las proximidades del departamento de visados en el mismo barrio.
Las explosiones se registraron mientras continúa el plan de seguridad "Aplicamos la Ley" en Bagdad, que entró en vigor en febrero del año pasado para poner fin a la violencia en la ciudad.
Ambos ataques se produjeron el mismo día en que el secretario de Defensa de Estados Unidos, Robert Gates, llegó a la capital iraquí en una visita sorpresa para tratar, supuestamente, con las autoridades iraquíes el acuerdo de seguridad que regulará la presencia de las tropas estadounidenses en Irak.
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