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Al-Karif, un recorrido por las músicas del mundo

Compuesto por Juani Cantero, Francis Hernández y Jonatan Rodríguez, el conjunto canario Al-Karif ofrece una propuesta diferente en cada una de sus actuaciones, que están marcadas por la conjunción de "instrumentos orientales con elementos del Archipiélago, como las chácaras, entre otros", indica Jonatan.
15/sep/08 07:20
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G. JIMÉNEZ, S/C de Tenerife

Los sonidos orientales con toques canarios es la apuesta del conjunto Al-Karif. Un grupo que, integrado por Juani Cantero, Francis Hernández y Jonatan Rodríguez, realiza un recorrido por las músicas del mundo en cada actuación.

El elemento innovador que aporta esta agrupación es el uso de instrumentos propios de países de Oriente. "La manera de tratar este tipo de elementos es totalmente diferente a la acostumbrada en Occidente, pues su afinación dista mucho de la que poseen nuestros instrumentos. Un ejemplo de esto se puede ver en la octava, pues para nosotros está dividida en doce partes, y para ellos en dieciocho o incluso treinta y dos. Además, mientras que aquí distinguimos entre medios tonos, ellos tienen microtonos", explica Jonatan.

"También -continúa- hay que tener en cuenta que su sonido característico es muy diferente, porque parece que están desafinados. Por otro lado, las estructuras de los temas en Oriente también varían mucho; mientras que en nuestra región tenemos estrofas y estribillos, allí eso casi no existe, y pueden pasar hasta ocho horas sin parar de tocar una misma canción, tiempo en que sólo se realizan evoluciones rítmicas".

Pero el espectáculo de Al-Karif está occidentalizado, y cuenta con un principio y un fin bien definidos. "Nosotros sí utilizamos estrofas y estribillos. Pero nuestras canciones están construidas en función de la música de la India y de Turquía, entre otros lugares", resalta Rodríguez.

Uno de los mayores atractivos de este grupo es la fusión de estos ritmos con los propios del folclore canario. "Incorporamos diversos elementos del Archipiélago, como las chácaras y los tambores, entre otros. El resultado es muy curioso, pero gusta mucho a la gente. Con esto lo que demostramos es que todos los folclores del mundo tienen elementos comunes. En realidad, lo que nosotros identificamos como música de las Islas es una mezcla de diferentes características de otros lugares, pero siempre con nuestro sello de identidad", indica el miembro del conjunto.

Salud y música

Muchos de los elementos musicales que utiliza Al-Karif están íntimamente relacionados en sus culturas con terapias de salud. Un ejemplo de esto se puede ver con el "didgeridoo", un instrumento propio de Australia.

"Se trata de una especie de flauta que se obtiene de los árboles en los que viven unas termitas que son sensibles a la luz y dejan las ramas huecas. Los australianos buscan estas ramas y las terminan de vaciar para luego poder tocarlas", narra Jonatan.

"El sonido que resulta -continúa- es muy grave, profundo y monotonal. El instrumento produce una vibración tan intensa que no es necesario tocarlo para sentirlo, sino que llega directamente a nuestro cuerpo. Por eso en esa región es utilizado como elemento curativo al aplicarlo en lesiones musculares, entre otras dolencias. Su función es la de recordar al cuerpo cómo era su estado natural".

Cabe destacar que "no se trata de algo esotérico, sino que es totalmente físico, pues está demostrado que el sonido incide directamente en nuestras emociones y también en el cuerpo. Un ejemplo de esto es la medicina con ultrasonidos, que sólo es energía vibracional", resalta el miembro del conjunto canario.

Otro instrumento que utiliza el grupo y que posee diferentes aplicaciones en su lugar de origen es el cuenco de cuarzo. "Se trata de una evolución del cuenco tibetano, que se usa para la meditación, aunque también para comer y otras tareas cotidianas. Está hecho de una aleación de siete metales diferentes, y tiene la misma característica que el didgeridoo, pues al frotarlo surge un sonido grave y continuado", resalta Rodríguez.

"Una de sus peculiaridades -continúa- es que según el tipo de material o la zona donde lo apliques surgen diferentes armónicos. Aún así, su nota fundamental es muy potente, y además es muy limpia y sostenida en el tiempo, aunque se deje de tocar".

Con estas herramientas Al-Karif consigue poner al público en un estado óptimo para escuchar el concierto. "No se trata de hipnotizarlo ni nada similar, sino de que estén más receptivos para la música", concluye Jonatan.

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