Cristianofobia y socialismo
La actual moral progresista defiende la muerte, las desviaciones sexuales, la desintegración de la familia, el adoctrinamiento de los niños por parte del Estado y el acoso a la religión católica. Todos coinciden en que esto lo están utilizando como cortina de humo para ocultar sus carencias y desviar la atención de los verdaderos problemas, como son la crisis económica, el paro creciente, la deficiente sanidad, el mal sistema educativo y la inmigración. Se lleva ahora las palabras terminadas en "fobia" o "fobos", como "homófobo". Fobia deriva de una palabra griega y significa miedo. El término homofobia se refiere a la aversión, odio, miedo, prejuicio o discriminación contra hombres o mujeres. Dentro de todas las fobias, la homofobia es la que más se nombra y mejor se defiende, sin que nadie pueda hacer alusión a la misma en tono de broma; pero ninguna fobia viste más que la de declararse cristianófobo; ahí sí podemos opinar que incluso quedaremos como unos machotes (con perdón).
Todo esto es de boquilla para afuera, porque en una encuesta del CIS de marzo de este año revela que el 76% de la población española se considera católica, aunque la mitad no acuda a misa regularmente. Es decir, que España sigue siendo un Estado católico, aunque no sea confesional.
En la raíz de todo esto, lo que se oculta es que el verdadero cristiano se avergüenza y se esconde, porque lo persiguen, lo ridiculizan, lo consideran un bicho raro y quieren que pase desapercibido en una sociedad de locos y de locas, gobernada por amorales.
En tal sentido, cabe recordar que Martín Luther King quiso transmitir el mensaje de que "el hacer lo moralmente correcto es más importante que lo políticamente correcto". Eso le costó la vida en el primer país democrático del mundo.
La jerarquía de la Iglesia católica no hace oposición al Gobierno. No es un partido político, no busca el poder temporal y, por tanto, no pretende hacerse con las riendas del gobierno. Sin embargo, tiene la obligación moral de orientar a sus creyentes a la luz de la fe cristiana. La religión, en consecuencia, no es una ONG ni una organización política, ni una forma cultural o una devoción. No es tener una opinión sobre Dios. La religión constituye una forma de ayudarnos a sobrellevar la vida y hacerla menos banal. La religión es la celebración de la fe en templos, mezquitas y sinagogas. Pero esa fe constituye un obstáculo, una espina para la difusión de la moral socialista, y por eso quieren acabar con su influencia.
Esta intolerancia religiosa se puede observar todos los días en cualquier medio de difusión. También se puede comprobar en la historia reciente (recuérdese la etapa republicana). Los falsos progresistas radicales socialistas siempre han comenzado por desarraigar todas las creencias, comenzando, por supuesto, por las espirituales. Afortunadamente, existen en España unos 250.000 jóvenes activos con fuertes convicciones morales que no están dispuestos a dejarse engañar.
En estos días de recogimiento en las celebraciones de las Fiestas del Santísimo Cristo de La Laguna, conviene reflexionar y preguntarse si uno se siente partícipe de la fe cristiana o, por el contrario, cómplice de la falsa moral socialista.
Artemio
Reflexión sobre la enseñanza
Mi hijo ha cursado estudios académicos en la ESO, con buenos resultados durante tres cursos escolares, de los cuales se han obtenido resultados muy buenos por parte del alumno y de la comunidad educativa es la comunidad educativa; la que me ha impulsado a manifestarme.
Mientras mi hijo realizó los estudios académicos en el primer ciclo de la ESO, la comunicación alumno-profesor, padre/madre-profesor, directiva-padre/madre, exceptuando incidencias puntuales, fue magnífica, rallando lo excelente. Siempre hubo oportunidad para una comunicación fluida pudiendo tener plena confianza en las decisiones tomadas para el avance académico de mi hijo; de ahí los resultados altamente satisfactorios por ambas partes.
Tengo que reseñar que he sido miembro del Consejo Escolar como representante de padres, siendo elegida por votación en el curso 2006/2007 y continuando mi cargo hasta el curso 2007/2008, cuando causé baja voluntaria por motivos personales, quedando reflejados estos mismos en el acta y ante notificación por escrito. El principal motivo fue el bienestar de mi hijo. Fue una decisión dura ya que pienso que este órgano es el principal impulsor para lograr mejoras en el centro; fue una decisión meditada y en consecuencia escribo esta misiva. Apoyándome en el Real Decreto 127/2007, 24 de mayo, en donde se reflejan las competencias básicas de secundaria ESO.
Reconociendo en todo momento la falta de motivación, la carencia por parte de mi hijo de querer aprender, alcanzar los objetivos y asimilar los contenidos exigidos en este curso académico, poniendo por parte de nosotros, sus padres, todos los medios a nuestro alcance, manifestamos nuestra decepción tanto por los resultados alcanzados por él como por las carencias por parte del equipo educativo para buscar recursos y medios para motivar a aprender y asimilar contenidos.
El segundo ciclo de la ESO puede ser difícil para algunos profesores, atenuante que también reconocemos, pero creo que la enseñanza pública está cada vez menos motivada y cualificada para los alumnos que se enfrentan, y esto ha perjudicado potencialmente a mi hijo.
Por todo lo expuesto, ruego que este curso escolar pueda mejorar, que la Consejería de Educación colabore con medios y que los profesionales de la enseñanza también hagan un ejercicio de reflexión. Las leyes educativas pueden cambiar para mejor, pero hay que reforzar al profesorado para que se adapte a los cambios y logre alcanzar los objetivos propuestos en éstas sin perjudicar al alumno.
Padres preocupados
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