EFE, Madrid
Más de un centenar de mujeres "pioneras" en los distintos cuerpos y escalas de las Fuerzas Armadas recibieron ayer el I Premio "Soldado Idoia Rodríguez", que reconoce la labor de todas ellas al abrir el camino, desde el punto de vista profesional y social, a otras mujeres para acceder a los Ejércitos.
La vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, y las ministras de Defensa e Igualdad, Carme Chacón y Bibiada Aído, presidieron la entrega del galardón, que lleva el nombre de la primera militar española que murió en una misión internacional.
Un premio, en palabras de Fernández de la Vega, que reconoce la lucha de estas mujeres, que tuvieron que enfrentarse "a la cierta incomprensión, a resistencias personales, familiares y sociales", pero gracias a su labor y a la de los miles de mujeres que hoy prestan servicio en los distintos ejércitos "aquella incomprensión se ha convertido en normalidad democrática y social".
La vicepresidenta destacó que "no es casualidad" que en 2008 se celebren los veinte años tanto de la incorporación de la mujer a las Fuerzas Armadas como de la primera misión de paz de los ejércitos españoles, ya que "son fenómenos propios del nuevo mundo en que vivimos".
Por su parte, Carme Chacón recordó a la primera promoción de mujeres que se incorporó a las Fuerzas Armadas en 1988, un grupo de tan sólo veinticinco "valientes" que abrieron el camino para que hoy haya más de 15.000, y España sea el segundo país de Europa con más proporción de militares femeninas en sus filas.
Idoia Rodríguez
Tanto la vicepresidenta como la titular de Defensa tuvieron palabras de consuelo para los padres de la soldado Idoia Rodríguez Buján, que murió en febrero de 2007 al explotar una mina de alta potencia al paso del convoy de vehículos blindados en el que viajaba, en las inmediaciones de la localidad de Shindand, en Afganistán. "Una mujer que tendrá siempre una página de honor en la historia de nuestras Fuerzas Armadas", les aseguró Fernández de la Vega, ya que "su nombre quedará para siempre asociado a los valores más queridos por nuestro pueblo y por nuestro Ejército".
Por último, los padres de la soldado, visiblemente emocionados, recibieron la estatuilla de este I Premio, una llama de fuego en bronce que simboliza al mismo tiempo la libertad, la fortaleza y la igualdad.
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