EFE , Pekín
Tres medallas de bronce fue todo el botín de la delegación española en la séptima jornada de los Juegos Paralímpicos de Pekín, un resultado que deja un sabor agridulce tras la espectacular jornada de anteayer, en la que España logró trece metales.
Una vez más, el ciclismo y la natación, dos disciplinas talismanes para el equipo español, aportaron su parte de éxito, mientras que el tercero y último de los bronces salió de El Nido de Pájaro, como se conoce popularmente al Estadio Olímpico, donde Ignacio Ávila protagonizó una remontada espectacular en la final de los 1.500, en la categoría T13 para deficientes visuales.
A falta de 150 metros de meta, Ávila, que aparentemente había dilapidado todas sus opciones tras el último cambio de ritmo del keniano Kirwa en la cabeza de carrera, cubrió una recta final impecable para lograr colarse tercero con un tiempo de 4:07.00.
"Veía que estaba un poco rezagado, pero que todavía tenía algo de cambio y he esperado a los últimos 150 metros para darlo todo y realmente ha salido bien, me han acompañado las fuerzas hasta el final", señaló Ávila, de 29 años, al fin de la carrera.
Fue la última medalla de la tarde; antes, como de costumbre, España pescó algo en las aguas de la piscina olímpica, aunque en esta ocasión el premio, por inesperado, fue una sorpresa.
La protagonista fue la catalana Esther Morales al terminar los 100 metros espalda S10 a tres segundos del récord mundial que batieron al unísono la neozelandesa Sophie Pascoe y la sudafricana Shireen Sapiro, con un crono de 1.10.57.
Estos dos bronces vinieron a unirse al que abrió la jornada para España y consiguió el ciclista vizcaíno Javier Otxoa, que vio como el británico Darren Kenny le arrebataba el oro en la recta de meta de la prueba de fondo en carretera categoría LC3-4/CP 3, que se celebró en Changping, donde se encuentran las famosas Tumbas Ming.
Ambos corredores se presentaron en solitario en la línea de meta tras escaparse a falta de diez kilómetros y en el sprint final Kenny se mostró superior al español para llevarse la victoria final, lo que reconoció deportivamente Otxoa.
"Llegando junto con Kenny, sé que me va a ganar él. Yo me la he jugado bajando, de cara a meta, cuando faltaban dos kilómetros porque él tiene un poquito de miedo en las curvas, y le he sacado algunos metros, pero llegando al llano de meta me ha cogido el rebufo", explicó el ex profesional vizcaíno, de 34 años.
Con estas tres medallas de bronce España suma ya 46, a 24 del objetivo que la delegación se impuso antes de viajar a Pekín, y desciende dos puestos en el medallero.
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