AGCS., La Paz/Stgo. de Chile
El Gobierno de Bolivia confirmó ayer que 16 personas murieron en los enfrentamientos armados ocurridos en los últimos días en la región norteña de Pando, donde el viernes se decretó el estado de sitio. De este modo, a la cifra inicial de nueve fallecidos se han sumado otras siete personas, cuyos cuerpos se encuentran aún en el monte y las orillas del río cercanas a la zona del enfrentamiento a la espera de ser evacuados, según precisó el ministro de Gobierno (Interior), Alfredo Rada.
Los fallecidos en su mayoría son consecuencia de los choques producidos el pasado jueves en la localidad de Porvenir, cerca de Cobija, capital de Pando, entre campesinos leales al presidente Evo Morales y grupos opositores autonomistas.
Rada enfatizó que, en criterio del Ejecutivo, lo que se produjo ese día no fue un enfrentamiento, sino una "verdadera masacre" de parte de funcionarios de la Prefectura y "sicarios" extranjeros que asesinaron a los campesinos.
La versión del Gobierno es totalmente distinta a la que ha dado el prefecto (gobernador) de Pando, el opositor Leopoldo Fernández, quien en las pasadas horas ha acusado al mismo Ejecutivo y los sectores afines de haber causado los incidentes violentos.
Según Rada, las magnitudes reales de la "masacre" se conocerán en los próximos días porque, además de los 16 cadáveres hallados, hay informes extraoficiales que hablan "de más de una treintena de cadáveres que habrían sido vistos después de lo ocurrido hace dos días".
Mientras, el Gobierno de Bolivia y el representante de los opositores autonomistas, el prefecto de Tarija, Marío Cossío, acordaron retomar el diálogo en otra reunión a celebrar hoy en el Palacio de Gobierno de La Paz en la que podría participar el presidente boliviano, Evo Morales, que señaló que no planea ampliar el estado de sitio a otras regiones del país si los opositores cesan los ataques contra las instituciones estatales y las infraestructuras energéticas.
Por su parte, los presidentes de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur) se reunirán mañana en Santiago para analizar la crisis de Bolivia y buscar medidas que ayuden a normalizar la situación, anunció ayer la máxima mandataria de Chile, Michelle Bachelet.
Por su parte, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez , aseveró que el objetivo de Unasur es "actuar a tiempo" ante lo que consideró "un golpe de Estado en marcha" en Bolivia.
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