Día del Cristo, septiembre
Al Stmo. Cristo de La Laguna, fervor y recogimiento del habitador isleño
Los balcones se engalanan
cuando septiembre espolea,
y lo hacen con la gracia
del que muestra su afluencia
al Cristo que en su confianza
derrama fe por sus venas.
Y el gentío que se agolpa
le engrega su devoción
y esas palabras de amor
que por las calles desbordan,
rebullendo inclinación
y una admiración que arroga.
Y el Señor, calladamente
va su celo repartiendo
al devoto que en sus preces
le dedica con afecto
esa piedad permanente
que fluye desde su pecho.
Misericordia le piden
aquello que con su ofensa
lastimaron inflexibles
el Amor con el que sueñan
y quieren en su registre
asilar todas sus penas.
Y una muchedumbre aflicta
desgrana sus oraciones
en las horas de acogida,
donde Tú viertes tus dones
y esparces esa alegría
tan graciable de emociones.
Día del Cristo, septiembre,
mes envuelto en misticismo,
donde acuden tantos hijos
y con sus promesas vienen
traspuestos de ese cariño,
instando a Su Cielo verle.
Juan Antonio López de Vergara y Batista
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