EFE, Caracas
Los presuntos capos colombianos del narcotráfico Marcos Orozco y Aldo Álvarez, solicitados por la Interpol, fueron deportados en la tarde de ayer a Colombia desde el aeropuerto de Maiquetía, en Caracas.
Orozco y Álvarez, detenidos el pasado fin de semana en el Estado de Zulia, extremo noroccidental de Venezuela, son requeridos por la Organización Internacional de la Policía Criminal (Interpol) y por el Departamento Antidroga de Estados Unidos (DEA).
El ministro venezolano del Interior, Tarek El Aissami, en referencia a la acusación de las autoridades estadounidenses sobre una "falta de voluntad política" del Gobierno venezolano contra el narcotráfico, señaló ayer, en una comparecencia ante la prensa, que "por más que pretenden empañar u ocultar la realidad, no podrán esconder el éxito" de sus políticas en materia antidrogas.
El ministro recordó, en declaraciones a los periodistas desde el aeropuerto, el reciente "reconocimiento" por parte de Interpol de las últimas detenciones realizadas por Venezuela de ciudadanos solicitados internacionalmente como ejemplo.
Previamente, el director de la Oficina Nacional Antidrogas (ONA), Néstor Reverol, informó de la próxima extradición a Bélgica de un presunto narcotraficante de origen libanés buscado por la justicia de ese país europeo.
Asimismo, confirmó la extradición a Francia del supuesto traficante italiano Giovanni Civile, detenido esta semana en Caracas, pero no precisó la fecha.
Reverol aseguró que estas operaciones muestran la voluntad de las autoridades venezolanas de luchar contra el tráfico de drogas y de colaborar con los países que se suman a ese combate en un marco de respeto mutuo.
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