Continuando con la situación actual, pródiga en noticias tanto nacionales como internacionales, con la invasión de Georgia por Rusia, las Olimpiadas en China, o las elecciones americanas, nos vamos a referir en esta columna, por afectarnos más directamente, a las nuevas leyes que por lo visto y oído piensa promulgar el gobierno de Rodríguez Zapatero. Prefiero denominarlo así a llamarlo "gobierno socialista", porque pienso que un socialismo europeo del siglo XXI, después de dos guerras mundiales en el siglo XX y del hundimiento del comunismo, con la caída del muro de Berlín, la desintegración de la URSS y su sustitución por la Rusia tradicional, donde en estos momentos no gobierna el Partido Comunista y, por tanto, la radicalidad de la izquierda debería actuar de otra manera y dejar a un lado ese radicalismo laicista trasnochado, más propio del siglo XIX o, a lo más, principios del XX.
Los tres ejes o vectores que vamos a considerar son los siguientes: la cultura de la muerte, entendiendo por tal el aborto libre en determinados plazos o aumentando los casos por los que deja de ser delito; la eutanasia o suicidio asistido, la misma palabra lo dice, y la puesta en vigor definitiva de la ley de la memoria histórica, con la localización de los desaparecidos como consecuencia de la guerra civil y del franquismo, exclusivamente en este último caso, porque al juez Garzón se le solicitó hace unos años algo semejante con los asesinados en Paracuellos, de los que existe numerosa documentación, y se negó, como así mismo no se espera se investigue nada de los cadáveres aparecidos en Alcalá de Henares, posible prolongación de lo de Paracuellos. Si se quieren restañar heridas, que se haga algo de todos los bandos en el cruel litigio de la guerra incivil, si no, mejor dejarlo como está, a no ser que se quiera llegar a situaciones semejantes. Algunos comentaristas y periodistas piensan que se trata de cortinas de humo para que no se hable de la tremenda crisis económica que padecemos, sin haber tomado el gobierno las medidas oportunas, parches demagógicos, negando hasta hace muy poco la misma y ahora reconociendo repentinamente que podemos entrar en recesión, es decir, destruir empleo, cosa que ya está ocurriendo de manera escandalosa. Para otros comentaristas, se trata de un paso más en la transformación de esta sociedad adormecida, cada vez más dependiente del gobierno, al que mira inútilmente como su única esperanza, y que en ningún caso de forma apreciable ha reclamado estos cambios, sino más bien todo lo contrario, con manifestaciones multitudinarias a las que no se les ha hecho el más mínimo caso, se quiere llegar a una sociedad totalmente laicista, con ausencia de Dios, no ajustándose a lo prescrito en nuestra Constitución, aún vigente aunque la estén mutilando por la vía de los hechos, con la aprobación de los Estatutos de Autonomía, algunos, como el catalán, recurridos ante el Tribunal Constitucional desde hace más de tres años.
Comenzando por la regulación de la ley del aborto (parir antes del tiempo en el que el feto pueda vivir), que por lo visto se está pensando en una ley nueva, y han nombrado una comisión en la que no figura nadie que postule la defensa de la vida del nasciturus o feto, que a las 24-25 semanas es totalmente viable, existiendo numerosos casos de supervivencia debidamente documentados, incluso la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) defiende la vialidad a partir de la semana 22, y por tanto en nada diferenciados de los neonatos prematuros que se atienden normalmente con éxito. Se quiere difuminar la trascendencia del hecho llamándolo eufemísticamente "interrupción del embarazo", como si fuera un proceso en donde no estuviera en juego una vida humana embrionaria. Va a resultar que va a estar más protegida la vida de un lagarto de Salmor, de un lince o de un gorila que la de un ser humano. El tribunal Constitucional, en el año 1985, ya sentenció que "si la Constitución protege la vida no puede desprotegerla en aquella etapa de su proceso que no sólo es condición para la vida independiente del claustro materno, sino que es también un momento del desarrollo de la vida misma". Si lo que se pretende es una ley de plazos resulta que el valor jurídico que se le da a la vida humana del feto es nulo, bastando la voluntad de la madre, sin más, para acabar con su vida, sin causas justificativas, sin conflicto entre derechos de la madre y del hijo por nacer, dos vidas humanas diferentes aunque momentáneamente esté una dentro de la otra. Se está hablando continuamente del derecho de la madre sobre su cuerpo, y por tanto a abortar. Sin embargo, las leyes lo que actualmente reconocen es que no "exista delito" en ciertos supuestos que se pretenden ampliar, para que en realidad constituya un aborto libre. Esperemos que al menos en un plazo de no viabilidad del feto, porque si no será un infanticidio encubierto, por decirlo de una manera suave. Para nada se tienen en cuenta los sufrimientos que, sin duda, se le van a producir a ese feto con su sistema nervioso en vigor, y por tanto sintiendo dolor, con los procedimientos de "extracción" del seno materno, para terminar en la basura o en las canalizaciones sanitarias después de haber sido destrozados. Se pretende, igualmente, rodear el hecho de una confidencialidad absoluta, que favorezca la labor de las clínicas que lo realicen y, por supuesto, la identidad de las mujeres que decidan abortar. ¿Ha leído u oído alguno de Vds. que el director o los que han intervenido en las clínicas barcelonesas o madrileñas en abortos, algunos de más de ocho meses, muchos sin certificados médicos o falseados, para considerarlos dentro de los supuestos admitidos para dejar de ser delitos, hayan sido juzgados y condenados? Yo no.
En lugar de evitar los embarazos no deseados con los múltiples procedimientos existentes actualmente, por qué no con la debida abstinencia, muy en boga actualmente en la criticada a nivel nacional Norteamérica. Otra posibilidad es adoptar la legislación alemana actual sobre este tema, en la que, dentro del plazo máximo de doce semanas, se autoriza el aborto mediante una consulta previa medico-sicológica y la certificación adecuada, seguido de un período de reflexión de al menos cuatro días, y donde se le asesora de las importantes consecuencias que va a tener para la madre, especialmente sicológicas, de las ayudas que puede recibir y de las posibilidades de adopción. También se tiene en cuenta para autorizar el aborto las violaciones o las malformaciones de los fetos (detectables antes de las 22 semanas).
En España ha aumentado considerablemente el índice de suicidios en las edades proclives a estos embarazos no deseados. No se ha establecido, no obstante, que yo sepa, relación entre ambos supuestos.
Para terminar con este tema se pretende, igualmente, no sólo no reconocer la objeción de conciencia de quienes tienen que intervenir en estos actos, objeción reconocida por la Constitución, incluso para la defensa de la nación, sino la penalización de aquel personal sanitario: médicos enfermeros? que aleguen su juramento hipocrático de defensa de la vida o sus creencias para objetar a practicar abortos.
En cuanto a los casos de eutanasia (muerte sin sufrimiento físico, teoría o práctica que permite causar la muerte a enfermos incurables o a personas con gran sufrimiento, o con graves defectos congénitos o de resultas de accidentes, actualmente prohibido por la ley en la mayoría de los países, incluido España), también eufemísticamente llamado "derecho a una muerte digna", como si alguien, ni siquiera la Iglesia católica, se opusiera a ella, ahora también llamado "suicidio asistido" ( la misma frase lo dice todo) y la investigación sobre las muertes ocurridas a consecuencia del franquismo y dónde se encuentran enterrados sus restos los trataré en otra ocasión.
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