Señuelos en tinta de calamar
Los calamares tienen su depósito anclado al cuerpo y nada más verse en peligro lanzan un buen chorro de tinta, despistan al "cazador", que se queda ciego y sin norte lo suficiente como para salir del inmediato peligro y esconderse en alguna rendija.
Eran las 7 de la mañana de un caluroso día de finales de agosto. Suena un teléfono que interrumpe la placidez del despertar del jefe de Señuelos gubernamental. Curiosamente, el aparato, un antiguo modelo con el auricular lleno de restos de polvo bórico, para los pies en este caso, emite un chirrido espantoso. El llamado se pone en marcha ante la educada petición con buen talante al otro lado del hilo, y advierte de que, como otras veces, será corta la cobertura que podrá dar, pero que con los medios afines avisados de antemano y los del Gabinete activos, primero no criticando y luego apoyándolo abiertamente, se podría alargar el efecto. Además, si aún se involucra a la oposición en los líos de siempre, Franco, aborto, eutanasia, etc., y se enreda un poco más, desde las atalayas de los dúplex de Arosa, la primera semana de septiembre, la vuelta de las posaderas a los mullidos sillones oficiales será un aterrizaje suave y dará tiempo para preparar las baterías y elaborar disquisiciones para dar alimento a las bases para que defiendan lo indefendible, pero con algo de carnaza que exhibir. Qué fidelidad la de esas bases. Es su fortaleza, y si es un mérito, que se le reconozca. El día "D" será el 1 de septiembre, y el factor sorpresa los paralizará, aunque están bastante quietitos. Están desmoralizados y la quinta columna trabaja bien y se denuncian entre ellos. Será fácil.
Llevamos toda la semana hablando de lo que quieren que hablemos y, entre tanto, el cielo se nos desploma encima, el objetivo mediático está conseguido, las bases apoyando, los sindicatos callando y los Nunca Mais desaparecidos.
Hasta cartuchos disparados y sin pólvora se vuelven a reutilizar, hasta a Aznar ahora se le monta una paternidad. Y, sin embargo, sólo Loquillo defiende a un cantante cubano encarcelado por el oprobio castrista. Pero es que Loquillo no es fiable para el "chusmerio titiritero", él tira para todos lados, es incontrolable, vamos, y aquí nosotros somos selectivos, como sindicalista mudito a dedo y manumitido.
En tres meses volvemos al 3% de crecimiento, el del ático de Cíes, que esto no es nada, que se fijen en él; el jefe, que nunca había tantos trabajando, y el peor, el Simancas, que no Alhadenga, que elabora estadísticas de yates entrando en Mallorca y de comensales de 3 tenedores en Marbella para asegurarnos de que crisis la tendrán los pobres.
Hay que echarle valor, y se lo echan, porque otra cosa no hay, de verdad, nada más que osadía, ineptitud, ineficacia y ocultismo. Son sus garbanzos y sus prebendas.
En fin, esto votaron, esto tenemos, esto apoyan y esto sostienen, no nos queda otra que bailar o reventar.
Calamares en su tinta, con chipirones rellenos y huevos de choco les sugiero de menú.
L. Soriano
Al colegio Luther King de La Laguna
Un grupo de antiguos alumnos del colegio Luther King La Laguna queremos expresar nuestro total desacuerdo sobre las descalificaciones que se le otorgaron a una de las profesoras de Matemáticas de Bachillerato en una carta al director publicada en este periódico el día 6 de septiembre de este año.
Muchos de nosotros empezamos en el Luther King con 4 años. Desde pequeños observábamos con admiración a aquellos alumnos que bajaban emperchados las escaleras del colegio en la inauguración de la semana deportiva y cultural, y a sus profesores. Al mirarles nos preguntábamos cómo sería estar allí y cómo serían los profesores.
A medida que nos acercábamos a Bachillerato, nos avisaban de lo exigente que iba a ser la profesora de Matemáticas. Exámenes muy largos, ejercicios de tarea para dar y regalar y clases en las que se rendía a un 120%. Esperábamos ese momento con nerviosismo, y cómo no, con miedo, hasta que la vimos entrar por la puerta.
Esta profesora luchaba, reía y lloraba con nosotros, nos llamaba la atención cuando lo merecíamos y te daba uno de sus caramelos cuando veía que ese ejercicio de integrales te estaba amargando la mañana. Nos ayudaba, pasaba con nosotros sus horas libres para que entendiéramos los ejercicios y los practicáramos una y otra vez. Todos los que escribimos esta carta estamos en carreras como Medicina, Enfermería, Farmacia, Aparejadores, Óptica, ciclos superiores, Magisterio, Ingenierías, etc., luchando por un futuro. Gracias al nivel que esta profesora nos dio, junto con el resto de profesores del colegio, claro está, podemos enfrentarnos sin problema a muchas asignaturas de la carrera en las que se requiere un nivel elevado, y que de otra manera, tendríamos que alcanzar apuntándonos a clases particulares, como muchos de nuestros actuales compañeros. Por eso, por los buenos momentos y por los no tan buenos, queríamos darle las gracias a esta gran profesional y a esta mujer con una calidad humana excepcional. Gracias a ella y a todo el personal del Luther King por haber formado parte de los que fueron, sin duda, los mejores años de nuestra vida.
Amanda Batista Sosa, Daniel Gutiérrez Eiroa, Paula Monsalve Bravo, Li gia Santana Sosa, Elena Santana Sosa, Iván Ascanio Delgado, Davinia Ramos Díaz, Yadily Carolina y Magdalena Ri vero
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