Cuando el helipuerto del Hospital Universitario de Canarias lleva varios meses inoperativo por la simple razón de que los helicópteros que tienen que operar en él son muy pesados y pueden enfondar el piso de la boca del fonil que pusieron allá arriba, se dio cuenta del hecho. Un tonto del barrio podría solucionar el problema trayendo a Tenerife helicópteros menos pesados, que los hay de diferentes tamaños y taras. Otro sujeto o sujeta de los alrededores, incluso del personal que trabaja en el HUC, sin necesidad de que sea un Einstein, puede dar la solución trayendo o llevando a Los Rodeos en un taxi al enfermo que condujo hasta allí un avión o un órgano de los que hay que trasplantar, que el helicóptero, mientras lo arrancan, le colocan las cosas y realiza la operación de descenso o ascenso, tarda más que un taxi. Pero como el mismo HUC defiende que el helipuerto no condiciona el traslado de órganos, porque no se trata del órgano de una iglesia o de un salón de conciertos, sino de un hígado o un corazón, el tal helipuerto, que tardó tanto en construirse como la Torre Eiffel, puede quedar como elemento decorativo o utilizarlo para exhibiciones de aeromodelismo, que son bastante vistosas. O sea, que un taxi es lo fundamental para llevar al paciente o el cacho carne.
Pero, el hospital de La Candelaria, conocido por "la Residencia", celosa porque no salía en la prensa, optó por revelar alguna de las anormalidades o "affaires" que allí ocurren, después de la despedida del director anterior, doctor Afonso. Y publica la prensa de estos días que ciento cincuenta persona llevan meses sin rehabilitar en el departamento correspondiente. Me consta que en el Hospital de San Juan de Dios, que es un centro concertado, es decir, como si fuera propiedad del Servicio Canario de Salud, hay plazas libres y, probablemente, en la misma Residencia y en otros centros privados también concertados. Dejar a un paciente de traumatología fracturas de huesos, golpes, operaciones de cadera y de rodilla y todo lo que tiene que ver con traumas es un peligro para el propio enfermo, que puede quedar cojo o casi cojo, inutilizado para mover brazos, o cualquier parte del esqueleto o los miembros, y hasta el pescuezo y la cabeza cuando el leñazo es en esta parte del cuerpo. Pues estas 150 personas están expuestas a quedar inútiles y engrosar las filas de la dependencia, que supone mucho dinero. Pero el dinero no importa. Le importa caminar y moverse a los pocos días. No se dice cuánto tiempo esas personas tienen que esperar a tener sitio en el gimnasio de "la Residencia". Así que dicho queda este nuevo "mérito", para que Canarias figure a la cola en tratamiento de la Sanidad pública. Doña Mercedes, firme en su puesto de la Consejería de Sanidad del Gobierno autónomo sin que nadie la moleste. Así va un servidor al Hospital Gregorio Marañón.
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