EFE, La Paz/ Washington
Ocho personas murieron ayer en Bolivia en un enfrentamiento entre civiles, dentro de la ola de violencia que vivió por tercer día consecutivo el país, agitado por las protestas contra el Gobierno de Evo Morales en varias regiones autonomistas. El enfrentamiento más grave de este conflicto se produjo ayer en las cercanías de la norteña y amazónica ciudad de Cobija (capital regional de Pando), donde grupos de opositores y de afines al Gobierno se enfrentaron con armas de fuego la madrugada de ayer.
Un ingeniero de la Prefectura de Pando, un concejal de la localidad de Porvenir y dos campesinos murieron en este enfrentamiento, donde además, unas treinta personas resultaron heridas.
El prefecto de Pando, el opositor Leopoldo Fernández, admitió en declaraciones a un canal de televisión que la situación en su región es "incontrolable", "escapa al control de las autoridades" y aseguró que se ha instaurado el "caos y anarquía".
Los radicales autonomistas también tomaron ayer varias instalaciones gasísticas del sureste boliviano y provocaron una importante restricción en el envío del energético hacia Brasil, que mas tarde se solventó, garantizando la exportación de gas hacia el país vecino al 90 por ciento.
Sin embargo, la exportación de gas hacia Argentina, unos dos millones de metros cúbicos diarios, fue cortada totalmente ayer debido a la ocupación de una planta en el departamento de Tarija (sur) por parte de manifestantes.
Las protestas contra el Gobierno de Morales se iniciaron hace más de dos semanas cuando los prefectos (gobernadores) y dirigentes cívicos de las regiones de Santa Cruz, Beni, Pando, Tarija y Chuquisaca anunciaron medidas de presión para exigir la devolución de una renta petrolera que antes recibían sus regiones.
El Gobierno de Morales recortó en enero este ingreso regional para pagar una ayuda directa a los ancianos de todo el país. Estos opositores coinciden, además, en reclamar un régimen autonómico para sus regiones y en su rechazo frontal a la nueva Constitución con la que Morales pretende refundar Bolivia. En un principio las protestas consistieron básicamente en cortes de carreteras nacionales e internacionales, pero el martes se radicalizaron en la ciudad oriental de Santa Cruz, con la toma de instituciones públicas que derivaron en auténticos saqueos.
La violencia llegó también a la región de Tarija en la segunda jornada de disturbios, cuando se concretaron las amenazas de atacar las instalaciones gasísticas con un "atentado" -según lo definió el Gobierno- contra una conducción que restringió los envíos a Brasil en un diez por ciento.
La creciente tensión que vive Bolivia no ha servido para que el Gobierno y sus opositores entablen un diálogo y las posturas están cada vez están más enfrentadas.
EEUU expulsa al embajador
El gobierno de EEUU declaró ayer al embajador boliviano ante la Casa Blanca, Gustavo Guzmán, "persona non grata" y ordenó su expulsión, informó el Departamento de Estado.
"En respuesta a la acción injustificable (del Ejecutivo boliviano) y en concordancia con la Convención de Viena, hemos informado oficialmente al Gobierno de Bolivia de nuestra decisión de declarar al embajador Gustavo Guzmán persona non grata", señaló a Efe una portavoz del Departamento de Estado.
El embajador boliviano ante la Casa Blanca fue informado ayer personalmente en el Departamento de Estado de la decisión del gobierno estadounidense.
La expulsión de Guzmán se produce en respuesta a la decisión del presidente boliviano, Evo Morales, de declarar el jueves persona non grata al embajador estadounidense en La Paz, Philip Goldberg, al que acusa de instigar las protestas violentas contra su gobierno en varias regiones del país.
EEUU ha tomado esa decisión después de asegurar que revisa "todos los aspectos" de sus relaciones con Bolivia a raíz de las acusaciones vertidas contra su embajador en La Paz y su expulsión del país latinoamericano.
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