Coplas de mi tierra
A los pies de una retama
un noble guanche decía:
Canarias son siete islas
y el padre Teide el vigía.
Un jilguero en un zarzal
lanzaba trinos al viento,
y un canario en El Sauzal
cantaba con sentimiento.
Mi compadre tiene vinos
blancos, tintos, colorados,
y se agarra unas mazurcas
lunes, miércoles y sábados.
Los enanos danzarines
de la isla de La Palma,
a la Virgen de las Nieves
la llevan dentro de su alma.
Entre aulagas y tabaibas,
entre retamas y helechos,
mi comadre, Dios la guarde,
me enseñó sus lindos pechos.
¡Ay, madre si yo pudiera!
tirar mis penas la mar,
en un barquito de vela
te llevaría a pescar.
Suspiros daba la Luna
cuando el sol se embelesaba
pensando que se escondía
y solita la dejaba.
El Señor del Gran Poder
sabe de mis sentimientos,
que te quiero y te querré
en toditos los momentos.
Cuando la muerte arrebata
a un hijo lo que más quiere,
no sabe la muerte ingrata
que ese golpe le maltrata
y le da donde más duele.
Enrique Díaz Martín
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