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EN EL CAMINO DE LA HISTORIA JUAN JESÚS AYALA

Marruecos y sus cosas

11/sep/08 07:29
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Marruecos, país muy cerca de nuestras costas que, aparte de considerar -y ahí sí que se deja sentir el gobierno alaui de manera constante- a las Islas como pertenecientes al Gran Magreb -mapa que cuelga en la cabecera del despacho de Mohamed VI-, también es portador de ciertas cosas que sería interesante señalarlas para tenerlas en cuenta y saber con quién nos jugamos los garbanzos.

Se nos dice de la modernidad de Marruecos y de sus avances democráticos, así como de los logros obtenidos en el ejercicio de las libertades, lo cual en estos momentos suena a cantos de sirena más que a otra cosa, puesto que es la Corona la que tras las elecciones nombra a dedo a los ministros, que en realidad vienen a ser ministros de soberanía por lo que la estructura del poder político sigue más o menos igual que en los tiempos de su abuelo Mohamed V.

Y si mencionamos cómo está repartida la propiedad, se comprobará que continúa igual. O sea, en manos de unas pocas familias, todas ellas situadas en los aledaños del monarca, conservándose aún, y con más énfasis que entonces, el marchamo de una sociedad pura y dura de corte feudal, donde el monarca, además, es el amo prácticamente de la riqueza del país. Entretanto, las clases populares siguen en la indigencia y sometidas a un férreo control por las fuerzas de seguridad del reino, lo que hace que las respuestas a esto sean decisivas y se desplieguen en manifestaciones y revueltas simplemente por el mero hecho de sobrevivir.

Supervivencia que la canalizan a través de un fuerte arraigo asociacionista mediante agrupaciones que no todas son islámicas, sino laicas también, lo que ha hecho que a nivel político estén representadas en el Partido de la Justicia y del Desarrollo, que, a pesar de ser el que más votos obtuvo en las pasadas elecciones legislativas de 2007, no ha conseguido ningún puesto ni prebenda alguna en el gobierno alaui.

Estas disconformidades han originado que los estudiantes se vean sometidos por sus reivindicaciones a golpes y cárcel en mazmorras de la más raigambre cutrez medieval, tal como es el caso de Zahra Budkur, estudiante de la universidad de Marrakech, que, tras ser violentada por la policía, ha sido obligada a permanecer desnuda en la siniestra comisaría de la plaza Jamaa el Fna y que para protestar por estas vejaciones está en una huelga de hambre que ha comprometido su vida, puesto que se encuentra en estado de coma. Lo mismo que a otro estudiante, Abdelkebir El Bahi, arrojado por la policía desde un tercer piso al vacío, lo que le ha condenado a estar el resto de su vida en una silla de ruedas por la fractura ocasionada en la columna vertebral. ¿Sabíamos algo de esto?

Es el silencio lo que domina. Lo mismo que lo sucedido en la revuelta del mes de junio en Sidi Ifni de los campesinos de la comarca, que en una apacible manifestación que habían programado se vieron envueltos en persecuciones indignas, lo que motivó incendios y hasta el intento de linchamiento de un alto cargo público, por lo que la represión no se hizo esperar y fue aún más virulenta, contándose bastantes muertes que para las agencias de noticias marroquíes sólo fueron cinco. ¿Sabíamos algo de esto?

La economía no le va mal, con un crecimiento previsto del 3,5%, debido a la presencia del turismo, a los millones de emigrantes y a los dineros que dan las exportaciones de fosfatos de las minas de Bucraa, situadas en el antiguo Sahara español; y, además, políticamente cuenta con el apoyo de EE.UU., que lo considera amigo preferencial, por lo que en Tan-Tan se está instalando una base de guerra americana con la misión e intento de controlar militarmente el continente africano y no se sabe cuántas cosas más. Sin olvidarnos de las prospecciones petrolíferas, cuyos dueños están aún por definir y donde Canarias debe tener presencia.

En fin, cuestiones estas a las que no está mal quitarles el velo y tener de ellas noticias y saber que lo que hay no muy lejos de nosotros es la tiranía, la represión, el feudalismo, el silencio y la coartación de las libertades.

Y con esto no se pretende aventar ningún tipo de alerta, simplemente que el progreso en todos su ámbitos es una necesidad humana y hasta de supervivencia si se quiere, y el mirar hacia atrás con referencias que ni nos van ni nos vienen es perderse en una historia que no nos pertenece ni crea entusiasmo, a no ser para algún mercadeo interesado y al cual no debemos perder de vista.

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