D.B., La Laguna
El obispo de la Diócesis de Tenerife, Bernardo Álvarez, durante la homilía, aconsejó a la sociedad que debería sacrificarse, como Jesús, por los demás, añadiendo que "nunca se vence el mal con el mal, sino con el bien".
Sus primeras palabras fueron para decir que a todo el que cree en Dios le serán perdonados sus pecados, y que "Jesucristo, representado en este Cristo aniquilado y quitado del medio en su día, es juez de vivos y muertos".
También se refirió, retrocediendo en el tiempo, a cuando unos reconocieron al Mesías y otros no, lanzándose Pedro a proclamar quién era, aunque Jesús se lo prohibiera porque había diferentes concepciones sobre el Mesías.
Bernardo Álvarez valoró el que "Jesús, ante tanto daño que le hicieron, no escogió el camino del poder ni de la fuerza, sino el de la humildad. A veces queremos amoldar a Jesús a nuestro pensamiento cuando debe ser lo contrario".
El prelado manifestó que "el que quiera ser servidor de Cristo debe cargar con su cruz cada día y hacer el bien, dando la vida por los demás".
También se refirió a que cuando alguien no hace lo que nos gusta se le quita del medio como hicieron con Jesús, que, como dijo, sólo fue culpable de llevar una vida ejemplar.
Según el obispo, "Jesús murió en manos de los pecadores porque las fuerzas del mal se aprovecharon de ellos para acabar con Él".
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