1.- Me encontré a Lola Padrón en el avión de Barcelona, el mismo día que yo había escrito el artículo "La peor alcaldesa del mundo", aquí mismo, referido a ella. Me llamó feo. Me dijo: "Qué feo estás". Una vez, Azaña salía de un acto oficial, en un momento álgido de la II República Española. Una señora salió a su encuentro, burló la exigua escolta, le propinó un paraguazo en la cabeza y le gritó: "¡Feo!". Azaña, muy tranquilamente, se dirigió a ella y le respondió: "Señora, le aseguro que de eso no tengo yo la culpa". En cierta ocasión se produjo una polémica periodística entre la gran María Rosa Alonso y el gran Víctor Zurita . Coincidieron en una comida posterior ambos y don Víctor comenzó su discurso de esta forma: "Señoras, señores" y mirando a María Rosa, siguió: "? mi dulce enemiga".
2.- Al mismo tiempo en que alguien muy cercano a la Lola del Puerto escribía en blogs de la Internet insultos muy interesantes dirigidos a mí, yo le respondía a ella, al pie de avión: "Y tú cada día estás más guapa". La alcaldesa, la peor alcaldesa del mundo, le tocó al Puerto de la Cruz en una lotería de votos abominable, porque los portuenses no escarmientan en sus sufragios y no quieren que la ciudad se arregle sino que siga sepultada en el fango. Lola del Puerto sabe que lo hace mal y eso no se arregla mandando a su chico a que escriba mal de mí en la Internet, sino arrimando el hombro, no siendo gandula y teniendo ideas brillantes para la ciudad que destruye con su incompetencia.
3.- El Puerto de la Cruz se acaba para siempre, pero los portuenses gastan más pólvora en insultarme a mí que demandando a la alcaldesa trabajo y gestión. Yo ya no me asusto de lo que me digan porque quizá merezca mucho más de lo que me dicen, y puede que hasta sea feo; pero no gasten ustedes las municiones en mí. Disparen rosas y espinas contra la Lola, a ver si espabila y les regala a ustedes, queridos portuenses, una ciudad que no se la coman los bichos, ni las cucarachas que han formado un ejército por fuera de los hoteles de la avenida de Colón. Lola seguirá siendo para mí una guapa alcaldesa, pero la peor alcaldesa del mundo, con insultos o sin insultos en la Internet. Que así se escriba y así se cumpla.
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