... Para que nadie se olvidara de él o quizá para aguarle un poco más la fiesta a su secretario general, el alcalde de Las Palmas y presidente de los socialistas canarios, Jerónimo Saavedra, volvía ayer a hablar del "tapado/a" que le tiene preparado/a a Juan Fernando López Aguilar. Asegura que será capaz de ganar las elecciones de 2011, con lo que de un plumazo no sólo le quita a Aguilar los mandos del partido, sino que le niega el pan y la sal. Esto es, que tampoco le gusta como candidato. Así que pretende dejarlo compuesto, sin la secretaría general del PSC y sin candidatura. Si esta estrategia creciente de tensión con la que nos entretiene Saavedra es llamativa, más llamativa aún es la decisión de los socialistas canarios de aceptar la invitación del presidente del Gobierno, Paulino Rivero, para reunirse esta semana con él y hablar de crisis. "Crisis, ¿qué crisis?", que diría el ministro Solbes.
... Es curioso porque cierra un ciclo en el que Aguilar se negaba en redondo a aquello que oliera a ese "Gobierno de perdedores" con el que bautizó al pacto de CC y PP. Da la impresión de que más que un encuentro se trata de un trágala en toda regla. Hace unos días Rivero lanzaba la oferta y al poco era respondida afirmativamente por el portavoz en el Parlamento y por el presidente del grupo del PSC en la Cámara. Ambos querían circunscribir la conversación al ámbito parlamentario. Es decir, dejar fuera a Juan Fernando López Aguilar. Todos los intentos de hablar ese día con el susodicho para conocer su opinión al respecto fueron en vano. Sin embargo, ayer el partido se deslizaba con una nota en la que aceptaba hablar con Paulino poniendo condiciones. Si uno repasa la nota, no encontrará una sola. "Condiciones, ¿qué condiciones", que diría Aguilar.
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