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EL HIERRO, PUEBLO A PUEBLO. NUESTRA GENTE (LXXXVII)

Leonardo Armas, un herrero de San Andrés

8/sep/08 07:21
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La Isla del Meridiano, El Hierro, nos recibe otro lunes más. Nuevamente de la mano del periodista y compañero Cirilo Leal, "EL Día de Ayer" se acerca a tierras herreñas para recuperar algunas vivencias de nuestro pasado.

La fuente oral de esta semana, Leonardo Armas Benítez, nació en 1916 en la localidad herreña de San Andrés. Miembro de una familia numerosa, sus cuatro hermanos crecieron gracias a la herrería de su padre, Juan Armas, y al amor de su madre, Francisca Benítez.

Talisquero y taliscas

Cirilo Leal nos asegura que Leonardo es un gran amante de su tierra y del medio natural que ella ofrece. Nuestro protagonista recuerda la cantidad de aves que durante su niñez se dedicó a observar, aves que conoce a la perfección: "Nosotros mismos le poníamos los nombres a las aves en función de donde aparecieran".

El pájaro triguero era una de las especies más habituales y recibía ese nombre porque aparecía en todos los campos donde estaba plantado el trigo. Nos asegura Leonardo que eran muy perseguidos por los dueños de las tierras. "Hacían sus nidos en las sementeras donde se plantaba la cebada y trigo". Otra especie que mantiene viva en su memoria es "el talisquero", que recibía ese nombre porque hacían sus nidos en "las taliscas", los agujeros de las piedras.

Entre las aves de rapiña, Leonardo recuerda "el milano", un ave desaparecida que atacaba gallinas y pollos: "Era muy parecida al cuervo, un poco mayor y de color blanco". Así Leonardo destaca que el cuervo era una de las más habituales en la zona. "El cuervo era muy dañino, se comía las frutas, el higo, el tuno y llegaba a atacar a los ojos de las cabras".

Leonardo afirma que su padre siempre andaba peleando con los cuervos. Recuerda que mientras araba, la yunta se llenaba de estas aves en busca de bichos y semillas, "no dejaban nada sin atacar, hasta el almuerzo había que esconderlo bajo piedras para que no se lo comieran".

Juan Armas, padre de nuestro protagonista, vivió toda su vida vinculado a la herrería, vocación que transmitió a su hijo. Leonardo recuerda que su padre aprendió el oficio en Santa Cruz, trabajando en un taller reparador de carros. Por aquella época apareció el tranvía y cayeron en desuso los carros, "a los dos meses lo despidieron y volvió a El Hierro con un yunque y un fuelle para seguir inmerso en el oficio", comenta.

Para el campo

El padre del protagonista de hoy instaló en San Andrés su propia herrería, lugar en el que Leonardo comenzó a iniciarse en la profesión. En aquella época las labores que se hacían en la herrería eran bastante numerosas, centrándose principalmente en la fabricación de herramientas para el campo (podonas, hoces, cuchillos, azadas?). "Había dos o tres herrerías por pueblo pero todas tenían colas de gente, todo se hacía en las herrerías", recuerda.

Nuestro protagonista adquirió los valores de herrero junto a su padre, unas capacidades que le sirvieron a Leonardo para escapar en los años de posguerra de las penurias vividas. "El trabajo con el hierro y la experiencia adquirida con mi padre me sirvieron para superar los duros años vividos tras el conflicto", asegura Leonardo, quien también comenta que fue su padre el que hizo el primer carro que hubo en la isla de El Hierro.

Y en El Hierro existen muchas fuente orales como la de Leonardo que seguiremos recuperando a través de la documentación que nos ofrece nuestro compañero Cirilo Leal, con el que regresaremos a El Hierro el próximo lunes.

DOCUMENTACIÓN: CIRILO LEAL E ITAMAR BARRETO. FUENTE: ANSINA.

domingo.jorge@canaryinfoweb.com

 

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