Es la última apuesta de Osborne: dos vinagres de Jerez, Reserva y Pedro Ximénez, procedentes de soleras con más de cien años de historia. Se presentan en un original formato que permite su uso, tanto para la elaboración de exquisitas recetas, como para lucirlo en la mesa protagonizando sublimes aderezos
Vinagres acogidos a la D.O. Vinagre de Jerez, procedentes de sus soleras más antiguas, que han fermentado lentamente, de forma natural, para ofrecer al consumidor la esencia de esta tierra.
Tienen una vejez promediada de cinco años. Se obtienen por fermentación acética natural de vinos finos y de Pedro Ximénez, en un proceso de envejecimiento que sigue el sistema tradicional de soleras y criaderas, favorecido por el singular microclima existente en El Puerto de Santa María.
Vinagre de Jerez al Pedro Ximénez. Su color es denso, caoba oscuro y brillante. Destaca su enorme y complejo potencial aromático otorgado en los procesos de rocío que facilitan la oxidación de alcohol que contiene. Recuerda a maderas de nobles robles y toques balsámicos, entremezclados con aromas pasificados, del Pedro Ximénez. Es perfecto para reducciones en guisos, ensaladas a base de quesos curados y se convierte en una explosión de sabores con helados cremosos, de yogur, vainilla o avellanas.
Vinagre de Jerez Reserva. Se elabora sólo con vinos finos de Palomino procedentes del Pago Bilbaína, propiedad de Osborne. Tiene un color caoba oscuro, brillante. Un auténtico potenciador de todo tipo de ensaladas y para reducciones.
Las dos versiones, de producción limitada, se presentan en botella de cristal oscuro de 37,5cl y acompañadas de un dispensador por goteo y un vaporizador que se pueden utilizar indistintamente. De venta en tiendas especializadas (precio aproximado 11 euros).
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