"ESE ASUNTO está obsoleto; tú estás obsoleto", me respondió hace unos meses Cristina Tavío cuando le pregunté por su pelea con Ángel Llanos. Echarle tierra a los asuntos, independientemente de que se hubiesen muerto o siguieran vivos, ha sido la táctica habitual de la presidenta insular del PP. Lo malo es que algunos muertos no están tan fenecidos como ella piensa. O, al menos, le resucitan cuando menos lo espera. La Niña y el Pibe de Ofra jamás se podrán reconciliar por la simple razón de que ambos aspiran a lo mismo. En este momento, a la secretaría regional del PP.
La Niña desea el puesto porque lo ve como una plataforma para, en su día, sustituir a Soria como presidente regional. No parece que eso vaya a ocurrir mañana por la mañana, pero siempre conviene ocupar un buen puesto en la parrilla de salida. A Llanos le preocupa bastante más el Ayuntamiento. Quiere ser alcalde de Santa Cruz y no lo niega, aunque tampoco es cuestión de descuidar el partido. La secretaría regional no le quitaría demasiado tiempo, y a la vez se vestiría con unos ropajes que podrían serle de utilidad en el momento más inesperado. La única diferencia con su contrincante es que él podría sobrevivir sin dicho cargo; ella, no.
Cristina Tavío necesita afianzar una posición dentro del PP, habida cuenta que últimamente Soria no la mira con la misma complacencia de antes. Antes, el patrón regional se limitaba a mover la cabeza con gesto condescendiente cuando le contaban el penúltimo disparate de Cristina; el penúltimo, porque lo más probable es que mientras se lo contaban ya hubiera perpetrado otro desatino. Sin embargo, esa benevolencia concluyó hace tiempo. Algunos asuntos, como el pacto en el Puerto de la Cruz -tema que la señora Tavío sigue sin explicar convincentemente- le han ido pasando factura. Cierto que el retorno de Javier Arenas a Madrid le ha supuesto cierto balón de oxígeno, pero poco.
Así las cosas, pudo Cristina Tavío pactar con la gente de Llanos una lista única de compromisarios por Santa Cruz para el congreso regional del PP, programado para el 27 y 28 de este mes. No quiso. Se opuso a que en ella figurasen personas como Alfonso Soriano, Maribel Oñate, José Alberto Muiños o Elviro Hernández. Le parecía más importante, en cambio, que estuviesen su secretaria y la conductora de su coche oficial, amén de algún que otro pariente. Esto se hubiera podido arreglar. La exclusión de Soriano y Oñate, de ninguna manera.
Presa del genio que la caracteriza, apostó la Niña por todo o nada. Un envite siempre espectacular aunque peligroso. Eso lo sabe cualquier jugador de casta. Al final, la nada. Mientras Ángel Llanos ha conseguido 28 de los 31 compromisarios por Santa Cruz, la señora Tavío tiene en realidad sólo uno. Dos de los supuestos afines a ella más bien van por libre. Razón más que suficiente para que la otra noche perdiera los papeles y la armara en la sede del PP.
¿Supone esto el fin de Cristina? No lo sé. Personalmente me apenaría un poco porque en el fondo me cae bien. Le he dicho que le iría mejor si no dejara que le llenasen la cabeza de grillos los carcamales que la llaman por la noche para darle consejos, pero nunca me hace caso. El Pibe ha sabido rodearse de mejor gente. Así le va a uno y a la otra.
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