LA ECONOMÍA de las Islas Canarias, en la actualidad, está basada en el sector terciario (74,6%) -dominado y pinchado al 70% por las multinacionales o delegaciones-, principalmente, turismo procedente de Europa, lo que propició, con sustanciosas avalanchas de inversiones foráneas, el desarrollo imparable en las últimas décadas de la actividad de la construcción, hoy en quiebra, y resto del sector secundario. La industria es escasa y representa en torno al 7-8% del PIB, básicamente presente en sectores de transformación agroalimentaria, de abastecimiento local y muy escasamente sustentadas en materias primas propias. Casi nada y colonizada en capital.
En cuanto al sector primario, en minería mejor ni hablamos, con galerías y una raquítica extracción de áridos y piedra. Recuerdo los trabajos de grupo que "nos hacían hacer" en La Laguna, al respecto de la inminente entrada en la CEE (Comunidad Económica Europea) y su repercusión en lo que en ese momento era la economía del Archipiélago. En particular, se hizo un "gran" esfuerzo para intentar entender y prever lo que sucedería con la agricultura, ganadería y pesca. Las tesis manejadas mayoritariamente eran que si todavía fuera de la CEE y de la poderosísima PAC (Política Agraria Común), manteníamos un sector productivo de una cierta relevancia en la composición del PIB canario, una vez formáramos parte del club y estuviéramos dentro, como socios, algunos de nuestros productos se verían potenciados. ¿Algo tendríamos que ganar?, porque en los demás sectores estaba claro que ellos tendrían más mercado y nosotros más que poner el culo. Parecía lógico calcular que si fuera de la asociación de ricos cultivábamos y comercializábamos, mal que bien, una alta variedad de productos, una vez que estuviéramos dentro, esto podría estar garantizado y apoyado. Algunos nos veíamos a base de turismo y vendiendo plátanos, tomates, pepinos? a toda Europa. Más nada, con eso daba. Conste que los había pesimistas -que son optimistas, pero bien informados- que no estaban de acuerdo. Unos y otros hacíamos depender las conclusiones de nuestros trabajos de la negociación, siempre viva y siempre a plazos, en "espada de Damocles" "corta el lote" escalonada y continua. Pero ni eso.
Analizado desde la perspectiva de los años, el negocio es chungo. Nos hemos cargado toda la agricultura de medianía. Sólo está cultivado el 10% de la superficie, siendo de secano la mayoría (plátano, vid y papas) y de regadío una minoría (principalmente, plátanos y tomates). Esto es normal, porque no hay agua de sobra. Lo que no es normal es que cada vez sea a peor a peor y a peor. Se cultiva menos de la mitad de lo que cultivaban nuestros padres y menos de una cuarta parte de lo que lo hacían los abuelos. La agricultura de exportación está orientada a la venta en los mercados españoles y europeos, y en estos, por los acuerdos de libre comercio con Oriente y Sur que han pactado que Europa venda tecnología y compre agricultura y producción barata, cada vez nuestra presencia se recorta, es menor con la excusa de que comemos caliente. Aparte de plátano, tomate, vid, papas, pepino? por este orden, aguacates, piñas, mangos, otros cultivos como lechugas, zanahorias, bubangos, calabazas y/o de invernadero, más flores, tabaco... todos en ruina, en arreglos artesanales de autoconsumo y con lo flotable, a base de subvenciones.
Un balance en el que en muy poquito -excluyendo la altura- se ha beneficiado de la situación anterior o de partida. La ganadería, principalmente caprina y bovina, está extinguiéndose, Lo podemos ver con la Quesería de Arico, tras haber sufrido un importante retroceso en pocos años. Aquí también se pone cada vez más el culo del desierto. Con una importante tradición pesquera, sobre todo de aprovechamiento del caladero canario-sahariano, tras la ocupación del Sahara Occidental por Marruecos, el sector ha experimentado un retroceso extintor que ha afectado igualmente a las industrias de conservas y salazón de pescado. Desaparecieron, y eso que en los años 80 el puerto de Arrecife, por ejemplo, llegó a constituirse en el primero del mundo en captura de sardinas.
Para hacer desviaciones estructurales del tejido económico, es necesario algo de tiempo y considero que es urgente empezar a determinar con qué nos vamos a ganar la vida. Si hay que mover el volante, hay que empezar desde ya para no pegar bandazos. La pata del turismo, aparte de ser muy voluble, es insuficiente, y el chiringuito, al completo, da síntomas de carecer de un mínimo de sostenimiento. No es que se vaya al garete, pero no va a bastar, ni de lejos. Antes, en economía, éramos pobres pero autónomos y ahora, somos simplemente una dependencia más atada, bastante pobre también -la Comunidad con más desigualdad y pobreza del Estado-, mal atendida y sin futuro.
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