ME ESTÁ dando la impresión de que en la Comunidad Autónoma de Canarias se está estudiando por libre. Ni siquiera el reciente ejemplo del presidente del Congreso de los Diputados, don José Bono, de congelar y hasta rebajar los sueldos de los parlamentarios, ha prendido en el Parlamentito de Canarias, cuyos diputados disfrutan del aumento aprobado y de un túnel bajo la calle de Teobaldo Power, para que sus señorías no se mojen cuando apenas "chispea" en Santa Cruz. La millonaria pasarela comunicará la sede de la Cámara con el viejo edificio de la Telefónica, que adquirió el Parlamento de Canarias y utilizará para colocar el papeleo y puede que un bar, donde sus señorías van a mandarse los cortados y los medios whiskys. Cuesta algo carillo el paso subterráneo, pero viste bien y sus señorías se libran de ir cargando el molesto paraguas.
Otro gasto de nada, por imperiosa necesidad, han sido los 400.000 euros que el Gobierno ha empezado a gastar, al parecer en diez coches, de los que dos son de alta gama y ocho de gama media, en concepto de alquiler, cual turista acaudalado, para la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio, cuyo titular es don Domingo Berriel. Uno, que es experto en veredas y derriscaderos desde su pertenencia al Frente de Juventudes, opina que, tratándose de senderos de montes, los vehículos de Medio Ambiente suelen ser "jeeps" o 4x4, a no ser que los gobernantes, como los magos, usen esos "coches brutos" para circular por la ciudad.
El Cabildo, sin necesidad inmediata, aprueba la construcción de la nueva estación de transportes de La Laguna, de la que no he oído que haya sido destruida por un tsunami y no pueda funcionar como está durante un tiempo. Esa broma, que dicen los venezolanos, cuesta la friolera de 4,3 millones de euros. Y, además, se meterá mano de una vez al bello Parque de las Mesas, que está más abandonado que los retretes de la playa de Las Teresitas.
Están los 1,2 millones de euros del Cabildo para becas de estudiantes que no acudan a Universidades canarias, que rechazo porque malogró mis ganas de estudiar Matemáticas en Madrid, durante mi tiempo; lo que todavía hay que aflojar para terminar el bodrio de la plaza de España y alrededores; y la solemne pollabobada de que el Gobierno de Canarias advierte de que subirán los transportes, como si la ciudadanía fuera tonta de baba. Y queda el cuartel de la no autorizada Guanchancha, que sale por tres millones y medio de euros. Y uno, ¡con estos pelos!
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