ÁLVARO MORALES, Pto. Cruz
Si la economía en general en Occidente, España y Canarias sufre una acentuada crisis de resolución y tiempo imprevisible, el subsector vinícola en el Archipiélago se aboca a casi la desaparición. Ése es, por lo menos, el presagio del presidente de una de las bodegas comarcales más importantes del Norte, la del Valle de La Orotava (Valleoro). Jesús Corvo admite la pésima situación de su compañía, una sociedad privada pero con diversas ayudas públicas hasta ahora que, sin embargo, siguen siendo totalmente insuficientes para cubrir su deuda pendiente y afrontar el futuro a medio plazo con solvencia.
Sus vaticinios son tan pesimistas que, según recalca, "todas las bodegas de Canarias tendrán poco menos que cerrar en diciembre próximo si no se modifica el Posei, aumentan las ayudas externas y se desvía de lo que se le da a los plataneros".
A su juicio, la situación es inviable y poco tiene que ver la gestión de cada empresa o bodega, o la opción de unificar las denominaciones de origen de la Isla en una sola. Todo pasa por una apuesta en firme de las administraciones públicas.
Corvo admite los malos números de la bodega Valleoro, situación que se expondrá a los socios en una reunión prevista para las 17:00 horas de hoy. De todas formas, recalca que la treintena de asociados con que cuenta ahora la bodega del Valle "saben de sobre lo que ocurre, ya que es dinero que nos debemos a nosotros mismos. Por ejemplo, le debemos a la bodega 3 y 4 años de productos fitosanitarios que hemos usado. Güímar no los ofrece, pero también tiene graves problemas económicos y, si la cosa no cambia, tendrá que cerrar".
Corvo alerta de que su bodega cuenta ahora con un personal integrado por 10 trabajadores que corren el riesgo de ir al paro. En su opinión, una de las posibles salidas, "que ya he planteado en 70 ocasiones", pasa por que el Cabildo intervenga y adquiera acciones, tal y como pasó en las bodegas de Guía de Isora e Icod.
El presidente reaccionó de esta manera después de que EL DÍA le trasladara el malestar y los temores de algunos socios que explicaron a este periódico la situación y aportaron datos, cifras que Corvo matizó en algunos casos. Según estos integrantes, la bodega debe unos 600.000 euros en uva comprada, en algunos casos, desde hace 7 años, cifra que sube hasta un millón respecto al total de proveedores. Algunas fuentes aseguran que el problema ha sido de gestión y de malas decisiones en los últimos 10 años, como prescindir en gran parte de la uva y los vinos blancos, así como apostar sólo por caldos de calidad y vender el vino a granel por debajo del precio medio del mercado. El presidente cree que se ha acertado y que era inviable mantener el millón de kilos de uva que compraron en el año 2000. El año pasado, en una mala cosecha, sólo recibieron 137.000 kilos. Corvo asegura que lo ideal este año sería no asumir sino la mitad de los 400.000 kilos de los socios. "La mitad de la uva se quedará en el campo", avisa.
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