RAÚL SÁNCHEZ, Garachico
El puerto de Garachico, adjudicado por el Gobierno de Canarias el pasado lunes a la unión temporal de empresas (UTE) formada por Comsa, Cyes y Tinerfeña de Obras Públicas, empezará a construirse en tierra durante el otoño y el invierno. La fuerza del mar impedirá que los trabajos toquen el agua hasta la primavera. Sin embargo, las características de la obra tampoco hubieran permitido internarse en el mar mucho antes, ya que, según el proyecto técnico, el puerto requerirá construir en tierra casi 128.000 grandes bloques de hormigón con un peso total de unas 413.000 toneladas, el equivalente al peso de unas 4.000 ballenas azules o casi 60.000 elefantes.
La creación de estos grandes bloques de hormigón, la base del futuro puerto, ocupará a las adjudicatarias durante mucho tiempo. Los alrededores del puerto son el lugar elegido para construir estas estructuras, que poco a poco irán consumiendo todo el entorno, que, quizás, llegue incluso a quedarse pequeño. La magnitud de la tarea es enorme. Para construir el puerto harán falta 3.500 bloques de 60 toneladas de peso cada uno, 1.200 bloques más de 20 toneladas, 14.000 de cinco toneladas y 109.000 de una tonelada, según las previsiones del proyecto técnico.
Quizá en noviembre
Especialistas consultados por EL DÍA consideran que los trabajos de ejecución del muelle difícilmente podrán comenzar en octubre y se inclinan por noviembre, e incluso diciembre, como el mes más probable para su inicio. Los trabajos comenzarán en la peor época posible en cuanto al estado de la mar, pero la enorme tarea que supone crear casi 128.000 bloques de entre 1 y 60 toneladas de peso mantendrá ocupados a los trabajadores de la UTE adjudicataria.
Estos mismos especialistas consideran que la elección de los bloques de hormigón para construir el puerto generará menos impacto ambiental que la utilización de escombros y rocas de cantera, "ya que prácticamente se haría necesario terminar con una montaña entera". Los bloques se quieren crear en el entorno del muelle para evitar un excesivo tráfico pesado en las vías de la Isla Baja.
Temporales marítimos
Uno de los principales retos de esta gran obra será resistir posibles y probables temporales marítimos durante su construcción. Fuentes conocedoras del proyecto relataron a este periódico que "lo más lógico es que los trabajos se ejecuten por tramos que deben quedar completamente asegurados, prácticamente como si la obra hubiera concluido".
La actuación, presupuestada en unos 40 millones de euros, cuenta con un plazo de ejecución de 42 meses. El puerto está constituido por un dique de abrigo de casi 600 metros de longitud y un contradique de algo más de 130. En el interior del área abrigada se disponen dos dársenas, una deportiva y otra pesquera, separadas por un dique central de 100 metros aproximadamente. Adosados al citado dique de abrigo se sitúan los atraques de las embarcaciones mayores, como las pesqueras, de uso turístico y el atraque de ferry de unos 70 metros de eslora con rampa de tipo ro-ro.
La dársena deportiva, de casi 20.000 metros cuadrados, acoge 161 atraques para embarcaciones de esloras de 8 a 15 metros. La pesquera, con 9.500 metros cuadrados, tiene un pantalán para 40 pequeñas falúas de pesca y tres muelles de 230 metros de longitud: 70 para carga y descarga y 160 para 29 atraques de barcos mayores. Adosada a esta dársena se ha contemplado una zona de tierra para las labores de este gremio, como instalación de almacenes, pertrechos, lonja, rampa de varada y marina seca. La superficie para explanadas portuarias, que quedan a expensas de su proyecto de ordenación y urbanización, será superior a los 32.000 metros cuadrados.
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