D. BARBUZANO, La Laguna
Si en la primera visita EL DÍA pudo comprobar el mal estado de conservación en que se encuentra la histórica Casa de Ossuna, ayer se descubrió que el inventario de bienes muebles realizado en 1994 no corresponde con lo que hay en la actualidad en el citado edificio, fruto, según destacaron varios responsables de entidades laguneras, de un supuesto expolio, en el que desaparecieron objetos de valor que podrían estar en casas particulares.
Cuando gobernó José Segura Clavell con Pedro González y Oswaldo Brito, se produjo una polémica en el sentido del deterioro de los bienes de Ossuna por cerrar la casa y de que parte de los objetos podrían haber desaparecido.
La concejala de Patrimonio tuvo la amabilidad de abrir ayer la Casa de Ossuna a este periódico y de anunciar que el ayuntamiento ha encargado el proyecto de redacción del proyecto de restauración del inmueble.
Para demostrar el presunto expolio EL DÍA ha utilizado un folleto editado por la Concejalía de Patrimonio del Ayuntamiento de La Laguna en 2006, un inventario de bienes muebles llevado a cabo por la citada área en 1994 y la inspección ocular.
Fruto de todo ello, y dado que la concejala de Patrimonio dijo que todo lo que se conserva del patrimonio de Manuel de Ossuna está en la que fue su vivienda, se constatan varios y preocupantes hechos para el acontecer histórico lagunero.
Lo primero es que el legado pictórico en depósito según el folleto editado por Patrimonio en 2006 es de "unas 80 obras que abarcan los siglos XVII al XX, sobre diferentes géneros, de temática religiosa, retratos y acuarelas y lienzos".
Ello no corresponde con el inventario de 1994, donde se habla de 123 marcos de pared con retratos, paisajes, Virgen de Candelaria del siglo XVIII, láminas, escudos, fotografías, artículos y recortes de prensa y dibujos. En una de las habitaciones había ayer un cuadro de grandes dimensiones con marco decorado, pero sin la pintura que lo enriqueció un día. ¿Dónde está? Una pregunta para la que las fuentes consultadas no tuvieron respuestas como tampoco para el mobiliario.
De los 4 sillones de estilo isabelino, imperio, neoclásico o Luis XV, sólo se conserva el de espaldar a base de 3 medallones de madera de cedro, tapizado de azul oscuro con brocado dorado y formas vegetales, y el que aparece en la foto inferior izquierda, tapizado de brocado amarillo. Faltan el que aparece encima del citado, de madera de cedro, tapizado de rojo con siluetas verdes, con formas de animales y vegetales, y patas talladas como garras. Tampoco estaba un sillón de madera de cedro y cuero, de color marrón.
Las 8 sillas de madera de color negro con decoraciones en dorado, tapizadas de brocado amarillo, también han desaparecido, quizá por su estilo de gran valor.
Un gran misterio es que nadie recuerda haber visto un piano en la Casa de Ossuna, sin embargo en el inventario aparece con foto incluida y lo describe como del tipo de pared, hecho con madera de palisandro y caoba. Sus medidas son 137 centímetros de ancho, 56 de fondo y 110 de alto.
La gran pérdida
Si bien del mobiliario hay unos elementos y otros no, lo que quedó claro de la visita de ayer es que de los 88 elementos decorativos no hay ninguno en la Casa de Ossuna.
Estos objetos, según el inventario, eran figuras (yeso, barro, alabastro, mármol, bronce, porcelana y metal), soporte para perfumes, centro de mesa de cristal y metal, florero de porcelana, cuenco de porcelana, reloj de mesa, cenicero de cristal, plato con soporte de porcelana, joyeros, espejo de pared, cirial de haya, barco de madera en una urna de cristal, bargueño, reloj de pie, leontina de reloj de bolsillo, fosforera de plata, medallas (metal, plata y bronce), monóculo, cajita de madera y metal, tazón, platos decorados, estuche de tela, relieve en madera, relicario, piedra con forma de escarabajo, portarretrato con miniatura, cajita de hueso, abanicos de hueso, madera y cartón y plumas, estola, collar de cuentas de pasta, pendientes de metal y piel, pendientes de esmalte, guantes de tela, mantilla, trenzado de pelos, tarjetero, pulsera de madera, traje de cofradía y bonete, llaves y cortinas y cordones. Todos, elementos que aportaban la elegancia perdida de la Casa de Ossuna.
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