1.- El otro día, durante una cena en la que coincidimos, el alcalde de La Orotava, es decir, mi alcalde, Isaac Valencia , me confesó que cientos de parejas contraen matrimonio en la Villa cada año. Son gentes que llegan de toda Canarias, pero que eligen La Orotava para celebrar sus enlaces, por las facilidades que da el Ayuntamiento y por la belleza del entorno urbano. Isaac, que lleva 25 años en el cargo, no piensa abandonarlo; es decir, que concibe la política como un acto de servicio hacia su pueblo y está enamorado de su trabajo, que le quita muchas horas y le trae no pocas preocupaciones. Sobre la supuesta crisis económica del municipio que denuncia la oposición, Isaac se ríe -y yo también-. En La Orotava las obras se ejecutan y el dinero que sale del Ayuntamiento va al pueblo. Así que benditos desfases de tesorería si todo queda en el entorno, en el beneficio del común de los orotavenses. La Villa, a diferencia de su vecino el Puerto de la Cruz, es un pueblo pujante, donde apenas existe el paro, lanzado económicamente al futuro aún soportando las consecuencias de la crisis.
2.- Una anécdota. Julio Iglesias , antes de tomar el avión privado que le esperaba en Los Rodeos, pidió que le dieran un paseo por la Villa, a donde se dirigió desde el hotel Botánico. Tuvo un detalle el artista con el promotor de su concierto. Un touroperador devolvió 1.800 entradas por el cambio de fecha de la actuación del cantante, motivado por el día de luto por las víctimas del accidente de Spanair. Pues bien, él asumió la mitad del precio de esas entradas por voluntad propia. Más que un truhán, Julio es un señor. Durante su paseo por la Villa hizo elogios del pueblo; posteriormente embarcó en el jet privado que le trasladaría a otro punto del planeta.
3.- Isaac Valencia, pues, es un alcalde práctico, que da facilidades para la inversión -y no como en el Puerto, donde cada iniciativa supone un problema, los funcionarios son peguistas natos (con sus honrosas excepciones) y nadie mueve una piedra por las trabas burocráticas-. La Orotava es una ciudad que ha respetado su historia, cuyas nobles piedras han sido cuidadosamente amorosadas, cuyos edificios históricos se encuentran impolutos. Ojalá todos los pueblos de estas islas siguieran el ejemplo de la Villa. Un lugar para vivir. Y, por lo que se ve, para casarse.
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