VENTURA GONZÁLEZ, S/C Tfe.
El Tenerife fue mejor individual y colectivamente y sólo un despiste defensivo en un balón parado le complicó el tramo final de un partido en el que también disfrutó las mejores ocasiones para sentenciar.
Es verdad que tuvo suerte en el primer gol, el que abrió a un Córdoba muy cerrado, muy junto, que no concedió ni un resquicio por el que entrar en la primera media hora, pero también es cierto que fue el propio Tenerife el que tomó la iniciativa desde el principio y trató de darle continuidad a sus posesiones ante la actitud ambigua de su rival, que no salió con peligro en toda la primera parte. El equipo de Oltra dominó con altibajos en la intensidad, pero dentro de un funcionamiento muy asimilado. Antes del descanso hubo pocas cosas que contar. El Tenerife sólo progresó hacia delante con la pelota cuando Alfaro se tiró atrás y enganchó con Ricardo. Los apoyos que hace Richi en esa zona no dan para avanzar, pero cuando los realiza el andaluz sí cunden porque él es más vertical. Sin fluidez en el manejo de la pelota, porque el partido estaba muy bloqueado, el ritmo era lento y los jugadores de banda estaban desconectados de la zona de creación, el Tenerife, no obstante, le puso paciencia. Y en eso tuvo que ver Ricardo, que le dio al equipo no pocas ventajas jugando de pivote, porque su toque fue seguro, preciso, dinámico y limpio, sin las pérdidas de balón que provoca otra veces Manolo Martínez.
Cuando Alfaro hizo el 1-0, el encuentro se abrió, el rival trató de desplegar más y fue descubriendo algunas posiciones. Sobre todo le dio aire a Iriome y a Cristo en los costados y el Tenerife empezó a tener más espacios para llegar.
En la segunda parte, de salida, los locales mantuvieron su intensidad y entendieron que habían rematado la faena con el espléndido gol de Alfaro, que casi aflojó al equipo. Bien en el fondo, aunque los laterales pueden ser más contundentes, espléndido en la salida, porque Ricardo incluso subió el nivel de seguridad y precisión cuando gozó de más espacios y muy peligroso arriba, durante un rato jugó con Ángel y Nino juntos, el Tenerife tenía el partido de cara ante un Córdoba que estaba corriendo más riesgos para generar un peligro casi nulo. De hecho, el primer tiro entre los tres palos de los andaluces fue el gol de Cristian Álvarez al filo de la media hora de juego (74')...
Pero después del 2-1, los cordobeses subieron más la intensidad y el Tenerife pasó apuros, aunque no hubo más ocasiones de gol claras que las que generó el equipo local, en especial una de Nino (37') que salvó Valle en última instancia. Oltra sacó a Alfaro a una banda, puso en el campo a Manolo Martínez junto a Ricardo y, en el tramo final, metió a Óscar en lugar de Richi, muy cansado. Dio la impresión de que con su primer cambio (Nino por Cristo con 2-0) buscaba darle minutos al delantero, pero el guión del partido le obligó a destinar las otras dos sustituciones para equilibrar el centro del campo y refrescar un poco al equipo. El resultado corría peligro.
José González metió a Endika Bordas para darle dinamismo a la organización, cambió varias veces los laterales y tiró atrás a Cristian para darle la banda ofensiva a Guzmán; su equipo, muy duro, hizo ruido, ganó las bandas y llegó al fondo, pero sus centros no tuvieron remate. Entre la firmeza de los centrales locales y la seguridad de Sergio Aragoneses, qué salto de calidad le dio a la portería, el Tenerife quemó los minutos que faltaban sin mayores sobresaltos.
En el cómputo del partido, fue mejor, encontró al mejor Alfaro en la definición y exhibió segundas opciones de lujo, como Ricardo y el portero. Hay dinámica.
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