OTR/PRESS, Santander Siete días ha durado en libertad el conocido como "pederasta de El Astillero", Marcelino Fernández Arnaiz, un hombre de 54 años que abandonó la cárcel de Dueñas (palencia) el pasado día de 20 tras cumplir una condena de 5 años por violación a menores y que a los tres días abusó de una niña de seis años, por lo que fue detenido el pasado día 27. Marcelino es conocido en la zona ya que desde 1980 va acumulando condenas por este tipo de delitos y en la mayoría de las ocasiones ha reincidido a los pocos días de abandonar la prisión o los psiquiátricos en los que debía cumplir sus penas.
La detención se produjo el pasado 27 de agosto, cuatro días después de que se denunciara la agresión a la menor, que tuvo lugar en la capital cántabra, y de que la Policía Local y la Guardia Civil estableciera un dispositivo de búsqueda con su correspondiente investigación. Las primeras pesquisas condujeron hasta el domicilio del arrestado que fue puesto a disposición judicial al día siguiente, fecha en la que el titular del Juzgado de Instrucción número 4 de Santander, decretó su ingreso en prisión sin fianza por un delito de abusos sexuales a menores.
Estos hechos han generado la polémica entre los vecinos de Santander, que muestran su disconformidad ante hechos como este, en los que el preso abandona la cárcel y en apenas tres días reincide. Además, señalan que 'El pederasta de El Astillero' es conocido desde hace años en la zona, pues lleva unos 20 años entrando y saliendo de prisión y siempre ha vuelto a llevar a cabo abusos a menores. de hecho, Marcelino tiene numerosos antecedentes por pederastia desde el año 1980 y ya en otras ocasiones volvió a abusar de menores a los pocos días de abandonar la psiquiátrico o las rejas.
Así ocurrió la última vez, que fue condenado a cinco años de cárcel por la Audiencia Provincial de cantabria, en junio de 2005, por agresión sexual a una menor de seis años en la localidad de Torrelavega, delito que cometió sólo tres meses después de cumplir estancia en la institución mental donde estaba recluido. Por aquel entonces, la Audiencia de Cantabria acordó aumentar la prisión preventiva hasta el máximo permitido, es decir, la mitad de la condena, de este modo cumplió la pena que se le impuso en su totalidad. En el fallo se le condenaba también al pago de una multa de 60.000 euros de indemnización para la familia de la niña.
En el proceso se puso de manifiesto que el acusado y tiene un coeficiente intelectual medio-bajo, es decir, sin retraso mental, pero "con falta de interiorización de reglas morales y sociales, pérdida de control de impulsos, trastorno secular de tipo parafílico" y "comportamientos conflictivos de larga duración" que modifican "ligeramente" su capacidad intelectual y volitiva.
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