EL CONCEJAL del Partido Popular y responsable del área de Servicios Sociales del consistorio del Puerto de la Cruz ha vuelto a abrir la boca y ha vuelto a meter la pata. No escarmienta. Seguramente será porque necesita un curso acelerado de lectura compresiva para que cuando intente replicar una opinión lo haga con argumentos válidos ajustados a las críticas vertidas y no con sandeces que, en cierto modo, obligan a este nuevo artículo.
Ya lo denunciamos en su día, a través de un artículo de opinión en este mismo periódico. Nos ratificamos. Luis Miguel Rodríguez ha faltado y pisoteado los derechos individuales de cada uno de los miembros de una familia que estaba pasando por una situación complicada. Lo peor de todo es que, lejos de reconocer el error y pedir disculpas, mantiene lo dicho, por lo que es más que probable que otra familia en situación de crisis social o dificultades que le incomode al concejal vea reflejada su historia de boca del concejal en un medio de comunicación. Y es que si te metes con Luis Miguel Rodríguez, acabas pagándola. ¿Verdad, Luismi?
Luis Miguel Rodríguez, en su afán por salir incólume de una situación lamentable producida por su exclusiva responsabilidad, se mete en mi vida profesional diciendo lo que tengo que hacer yo en mi trabajo. Que sepa Luis Miguel Rodríguez que el artículo lo firmo como ex concejal del Puerto de la Cruz y no como trabajador social. No quisiera yo hacer una comparación, por respeto, de mis once años de ejercicio profesional con su trayectoria. Lo dejo ahí.
Solicitarme telefónicamente que dirija mis escritos al supuesto líder de la oposición, Marcos Brito, en vez de a él, es poco inteligente. Mi trabajo como concejal en el gobierno municipal en el período 1999-2003, y en la oposición, durante el ciclo 2003-07, creo que fue profundamente fructífero. Durante esos ocho años se debatió duramente, pero con respeto, tanto con Marcos Brito, como con los miembros de su equipo. Mi etapa como político ha finalizado, y, por lo tanto, no soy yo precisamente el que debe estar haciendo oposición a la oposición. Sólo a través de artículos como éste o el anterior expreso mi parecer a nivel individual, sobre todo, cuando veo injusticias como las que ha cometido usted como concejal de Servicios Sociales.
Que venga a darme lecciones de política un concejal que, con su voto, en el mandato 1995-99 hizo alcalde a Marcos Brito, por aquel entonces candidato del tercer partido con representación en el consistorio, parece un chiste. A ver si además del curso acelerado de lectura compresiva va a necesitar unas terapias de recuperación de memoria. Espero que no, sinceramente no le deseo ningún mal, Dios me libre. Y para que quede totalmente claro que existe un abismo entre su forma de ver la política y la mía, le diré que yo políticamente no me "vendo" por un puesto en una lista electoral, cosa que no sé si usted podría decir. Podré pecar de muchas cosas, nadie es perfecto, pero la lealtad en mi caso está por encima de muchas otras consideraciones.
Aunque alguien crea que usted ya nació aprendido, me permito recordarle que la colaboración interadministrativa existe y siempre existirá. Por favor, no la interprete como el amiguismo y el compadreo que ha visto usted en aquellas ocasiones en la que me he puesto en contacto con técnicos de su área. Debería saber que las consultas han sido recíprocas y no unidireccionales. Pero en fin, lo importante para usted era no rectificar ni quedarse callado. Tenía que echar más leña al fuego.
En mi opinión, con el artículo que usted ha firmado, ha dado un salto significativo de la irresponsabilidad de haber hecho públicos, a través de medios de comunicación, los problemas que padecía una familia. Ha pasado a actuar como un verdadero bocazas. Y permítame que le defina el concepto de bocazas, para que no piense que le estoy insultado. Según el diccionario de la R.A.E., un bocazas es una "persona que habla más de lo que aconseja la discreción". ¿Le suena, Luis Miguel Rodríguez?
Mi intención, con la anterior publicación, era poner en conocimiento de los lectores de EL DÍA, por un lado, los avances conseguidos con los gobiernos socialistas, a quien usted tan duramente ha criticado, y con los que, en cambio, se siente encantado de gobernar (vaya incongruencia); y por otro, el atropello que había sufrido una familia por la irresponsabilidad que, lejos de ser puntual, como pensaba en un principio, le caracteriza.
No seré yo quien, de momento, haga un análisis de su año de gestión, del que usted habla maravillas. Creo que deberían ser los ciudadanos los que valoren su quehacer, y por ahora, y se le digo con conocimiento de causa, parecen, al menos los usuarios y usuarias de servicios sociales, no estar muy satisfechos con su forma de gobernar y dirigir el área.
Debido a que su organización (PP), en el Puerto de la Cruz, forma un pacto de gobierno con el partido político al que estoy afiliado (PSOE), y porque durante ocho años fui representante institucional, seré prudente y no diré, de momento, nada más sobre su gestión. Al fin y al cabo no he dicho nada. Sólo he denunciado una injusticia que espero que por el bien de todos los portuenses no se vuelva a repetir, aunque quizá continuando usted en el cargo sea mucho pedir.
* Ex concejal del PSC-PSOE en el Ayuntamiento del Puerto de la Cruz
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