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COMENTARIO DE EL DÍA

Mal comienzo

3/sep/08 07:29
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TODAVÍA no hemos salido de nuestro asombro tras las declaraciones realizadas el pasado jueves por José Torres Stinga, presidente de CC. Dice este señor que el debate no está en un relevo generacional. "La renovación de personas no es el tratamiento para la enfermedad que nos aqueja", afirma. ¿Y cuál es el tratamiento, señor Stinga? ¿Seguir como hasta ahora? ¿Seguir como lacayos de los españoles?

Da pena que los nacionalistas no se pongan de acuerdo entre ellos. Mientras Ana Oramas dice que se necesita la renovación, Stinga afirma lo contrario. Mal empiezan los preparativos del congreso. No hay quien los entienda. Pero, ¿qué nacionalismo van a inventar? ¿Con qué atrevimiento y desfachatez van a presentarse ante el pueblo de Tenerife? Olvídense de Las Palmas de una vez. En Canaria los han despreciado. En la tercera isla no quieren a CC ni a Tenerife. Las Palmas sólo quiere al PP y al PSOE, a pesar de que es una de las islas donde más se siente el independentismo, porque estos partidos estatales favorecen los intereses canariones. Se lo repetimos, don Paulino: hay que cortarle las alas a Las Palmas. Debemos impedir que sigan robando. El último caso es el del ciclotrón. La isla redonda no es nada. Se viste con plumas ajenas.

Lo primero que debe hacer el nacionalismo canario es definirse. No vale renovarse para engañar al pueblo. ¿Sabe usted, don Paulino, que puede convertirse en el presidente de la nueva nación canaria hasta que en estas Islas se convoquen elecciones para designar a sus gobernantes soberanos, si es usted capaz de conseguir el traspaso pacífico de colonia a país libre? ¿Ha pensado usted en eso, don Paulino? Sería el primer presidente de la República Canaria. No nos gusta mucho la fórmula de república, aunque los países más poderosos de la Tierra lo son: Estados Unidos, Alemania, Francia, Italia...

Sin embargo, nada de esto es posible sin una modificación profunda en el nacionalismo canario. De nada sirve cambiar a unos políticos por otros, que sólo serán capaces de seguir el torcido camino de siempre: una vereda que conduce al precipicio de la esclavitud en vez de la cima de la libertad. Necesitamos gente nueva con ideas renovadas, capaz de transformarnos en un país no encorsetado con ideas socializantes ni tampoco conservadoras, sino un país liberal abierto al mundo, porque está en la naturaleza intrínseca de los canarios el ser cosmopolitas en todos los sentidos.

Aunque nos duele decirlo, uno de los principales inconvenientes en este camino hacia la soberanía es el empeño de Las Palmas por ejercer su hegemonía sobre las otras islas. Lo vimos el lunes por la noche en los informativos de la Televisión Canaria: ni una sola noticia se refirió a Tenerife. Para colmo, noticias trágicas. ¿Recuerda usted, don Paulino, que tenía nuestro apoyo en la renovación de los servicios informativos, y que nos separamos porque los canariones empezaron a hacer de las suyas? El canarión, si no la hace de entrada, la hace a la salida. A los canariones, ni agua; con los canariones, ni a misa. Manteniendo ese apoyo a Las Palmas, don Paulino, va a arruinar lo que queda de CC. No siga los pasos de Manuel Hermoso o Adán Martín. No cometa los mismos errores.

Por último, don Paulino, debería hacer usted lo mismo que Ibarreche. No le damos la razón al lehendakari. No queremos la desintegración de España. Pero como Canarias no es una región española, debería ir usted a Bruselas como ha ido Ibarreche a Estrasburgo. Tome nota, don Paulino.

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