ESTE AÑO, durante los días de descanso veraniego, he encontrado más fácilmente quiénes me pueden sustituir en este espacio periodístico. Los he encontrado recurriendo a desempolvar algunos de los escritos periodísticos que, desde hace muchos años, vengo seleccionando. Para hoy: ?La más grave amenaza?. Julián Marías (ABC 4-9-l994). ??Hacia l960 empezaron ciertos fenómenos sociales e inquietantes, y que no han hecho más que crecer y afirmarse: el terrorismo organizado ?muy organizado, y esto es lo esencial? la inmensa difusión de drogas y, sobre todo, la aceptación social del aborto. No el que alguna vez se cometa, cediendo a impulsos en circunstancias agobiantes, sino el que eso ?el aborto? parezca bien, un derecho, tal vez un síntoma de ?progresismo?. Hay una manifiesta voluntad de ciertos grupos sociales de que se cometan abortos, de que el mundo entero quede contaminado por esa práctica, de que nuestra época se pueda definir por ella, como otras por la esclavitud o la tortura judicial (?). En 1983 escribí que los cristianos tienen razones para encontrar inadmisible el aborto, pero si yo fuese ateo opinaría lo mismo sobre el asunto. Porque aquí lo que se llama ?elección? es exactamente ?licencia para matar?. Al hijo que va a nacer, en un plazo fijo a la plenitud de la vida humana si no se le mata en el camino. He insistido en que, lejos de ser hijo ?parte del cuerpo de la madre?, un tumor que se puede extirpar, es ?alguien?, un ?quien? irreductible al padre, a la madre, a todos los que integran el mundo? al quien podrá decir ?no?. El niño que nace es una nueva realidad distinta de todo. Y esto en cualquier momento. La más refinada hipocresía es usada constantemente en defensa del aborto, ?interrupción del embarazo?, como se podría llamar a la horca o al garrote ?interrupción de la respiración? (?). De igual modo, si se piensa que un niño con anormalidades no debe vivir, ¿por qué no esperar a que nazca y matarlo si es efectivamente anormal? ¿Y si la anormalidad sobreviene a cualquier edad o el dominio de la vejez enferma crónica? Eliminarla con la eutanasia por ley. Es para pensar que Stalin y Hitler han triunfado al final? y ese triunfo ?afirmo yo? el Gobierno español actual se lanza a disfrutarlo. Se dan explicaciones extrañas para justificar el aborto. La violación por ejemplo. Me pregunto cuántas violaciones ?fecundas? se producen, tal vez ninguna, y si eso justifica más de cuarenta mil abortos en España (1983) en un solo año (y en 2008?) ¿con qué justificación legal?... Pero hay otros medios de regular la natalidad, mejores o peores, pero incomparablemente más justificado que el aborto. Y se lo defiende y propaga en países, como Europa, en que el descenso de natalidad es angustioso, en que apenas nacen niños, ni siquiera para mantener la población. Europa va a ser un continente de viejos, una comunidad en vías de extinción; y es donde con más encarnizamiento se hace propaganda del aborto. ¿Por qué? Creo que por debajo de todos los argumentos que se exponen hay una voluntad profunda de ?despersonalizar? al hombre en general y de perturbar la esencia de dualidades de la vida humana, varón y mujer, irreductibles e inseparables, constituidos por la referencia mutua. Se lleva mucho tiempo intentando ?reducir? lo personal a lo orgánico, y esto a lo inorgánico; lo humano a la zoología; se descarta la libertad, la responsabilidad, el sentido de la paternidad y maternidad ?se ve a la mujer embarazada, algo noble y admirable? como una ?hembra preñada?. De esto se trata, esto es lo que se está ventilando. La Humanidad va a decidir en este final del siglo XX si sigue hacia delante o vuelve a la Prehistoria, suponiendo, como muchos quieren creer, que la prehistoria no era humana, que el hombre alguna vez no ha sido hombre con sus rasgos esenciales y propios. Estamos amenazados por la mayor ola de ?reaccionarismo? que se puede recordar; porque no afecta a tal o cual aspecto secundario de la vida, sino a su misma realidad, a lo que tiene de persona, a lo que hace que puede ser vividera, con esperanza en medios de todas las dificultades y dolores que lleva consigo. La manipulación a que está sometido el mundo actual, incomparable con las de cualquier otra época, hace verosímil que el mundo se embarque en una monstruosidad sin precedentes. Imagino que en el siglo próximo se puede sentir vergüenza de que haya existido una época tal como nos la presenta, ofrecen y, lo que es más, quieren imponer?. Esta situación monstruosa, tan lamentablemente desarrollada en España con un poder democrático que, constitucionalmente, se define como defensor de la vida humana, ¿hasta dónde llegará ahora con la ampliación del aborto o una ley de ?plazos? de este mismo Gobierno, que se llevará a efecto el primer semestre de 2009?
* Capellán de la clínica San Juan de Dios
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