MEDINA, Candelaria
Desde la 1:00 hasta las 9:00 horas de cada día durante los últimos dos meses, al menos, se produce un vertido de 4,5 litros de agua por minuto que discurre por el barranco colindante con el edificio Maracaibo y próximo a otras edificaciones y a la barriada Los Menceyes, en Candelaria. El agua parece residual, produce mal olor y, debido a su estancamiento en puntos cercanos a los inmuebles, genera una plaga de mosquitos que está impidiendo el descanso normal de más de 50 familias sin que en este tiempo se haya aplicado una solución eficaz al problema.
Un grupo de vecinos explicó ayer que niños y mayores, así como otras personas con alergias, son los que sufren en mayor medida las picaduras de los mosquitos.
Los afectados indican que, aunque pusieron la situación en conocimiento del ayuntamiento con anterioridad, fue a partir de la denuncia que presentaron hace un mes ante la Policía Local "cuando se acercaron por aquí y tomaron muestras del agua". De hecho, indican que el gobierno municipal ha tratado de corregir el problema utilizando diversos productos, pero el mismo persiste.
El malestar de la población es grande porque no pueden dormir con tranquilidad por las picaduras de los mosquitos que se cuelan en sus viviendas durante la noche.
Se da la circunstancia de que el agua no discurre por el barranco, que desemboca a la altura de la piscina municipal de Candelaria, durante el día, por lo que su estancamiento se convierte en el hábitat idóneo para la proliferación de las larvas.
Asimismo, el cauce está poblado por el rabo de gato desde hace un mes, según los denunciantes, quienes afirman que esa planta no se encontraba en la zona hasta entonces.
Ante la ineficacia de las medidas adoptadas hasta ahora y la tardanza en la aplicación de una solución eficaz, Carlos Capote, uno de los vecinos, está dispuesto a proceder a la quema del rabo de gato "con las medidas de control y seguridad necesarias", como la presencia de los bomberos.
El alcalde en funciones, Domingo Ramos, asegura que el agua procede de la limpieza automática que efectúa el filtro con que cuenta la red de transporte de agua de riego que está conectada a ese barranco y que se emplea por la Consejería de Obras Públicas y Transporte del Gobierno canario en las zonas verdes construidas en el acceso principal a la Villa Mariana, en el marco de la ampliación de la autopista. La solución pasa por enlazarla con la red de saneamiento, obra que se está demorando por parte de dicha administración, según expuso el también concejal de Urbanismo.
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