HACE 516 años que el almirante Cristóbal Colón emprendió el viaje que lo llevó al descubrimiento de América, hasta entonces desconocida para el Viejo Continente. La Humanidad dio un gran paso en el que Canarias, en general, y La Gomera, en particular, tuvieron mucho que ver, y eso es precisamente lo que se celebra con las Jornadas Colombinas, organizadas por el Cabildo gomero desde hace ya 49 años pues, como dijo Federico Engels, "ningún hecho histórico permanente carece de razón de ser".
El próximo 6 de septiembre nos reuniremos en el pórtico de la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, el mismo lugar de la capital insular en el que oró Cristóbal Colón antes de partir, para recordar aquel día de 1492 e iniciar una fiesta en la que, además, rendiremos homenaje a Perú, pues es tradición que cada año se estrechen lazos compartiendo culturas y se ponga de manifiesto nuestra amistad y nuestro respeto a un país latinoamericano.
Además del presidente del Gobierno de Canarias, el presidente del Parlamento regional, la delegada del Gobierno nacional en Canarias y las primeras autoridades civiles y militares en La Gomera, nos acompañará el embajador en España de la República peruana, el señor José Luis Pérez Sánchez-Cerro, quienes, sin lugar a dudas, serán una garantía para la celebración y nos ayudarán a saber más de aquella gran tierra que acogió la civilización de Caral, una de las más antiguas del mundo, así como el Imperio Inca, que convirtió su territorio en el más grande de la América precolombina. Pero contribuirán, sobre todo, a reforzar vínculos con nuestros hermanos del otro lado del Atlántico, a los que La Gomera siempre ha tendido la mano y a los que nunca dejaremos en el olvido.
Han sido muchas las ocasiones en las que en esta Isla se han realizado programas relacionados con los países de Hispanoamérica. Nuestra trayectoria es una garantía de disponibilidad para aportar a Canarias y al Estado nuestra predisposición de abanderar, con el apoyo de las instituciones correspondientes, la obligada colaboración y el papel de intercambiador que la Historia nos dejó hace más de cinco siglos, y que nosotros no hemos desaprovechado.
Este pequeño territorio, cuyos habitantes han sabido compaginar el progreso y la calidad de vida con la conservación del medio ambiente, las costumbres y las tradiciones transmitidas de generación en generación, reúne todos los requisitos para convertirse en la plataforma cultural de las relaciones entre Canarias e Hispanoamérica tantas veces proclamada, y a la que podemos aportar no sólo el singular carácter social que nos distingue, sino también los nexos que se remontan a siglos atrás y que comenzaron a nacer cuando Colón aprovechó los cultivos, el agua y los hombres de la Isla para reforzar su viaje.
De sobra es conocido que la llegada y colonización de las Antillas convirtió al Archipiélago en un escenario privilegiado, en un laboratorio experimental. Plantas asiáticas como la caña de azúcar y la platanera fueron llevadas desde Canarias a las Indias; fueron canarios los técnicos que trabajaron en el primer ingenio del Nuevo Continente, en Santo Domingo; el ñame africano que se llevó de las Islas penetró desde bien pronto en el ámbito caribeño, y lo mismo ocurrió con el cerdo, la cabra, el perro y la oveja que, conducidos desde aquí, se esparcieron por América. Canarias fue, por tanto, un intermediario en la difusión de plantas y animales entre ambos lados del océano, que sembró infinidad de nexos culturales, y que La Gomera está empeñada en mantener.
Ya en el segundo viaje de Cristóbal Colón, realizado en 1543, se constata la presencia en la tripulación de canarios: labradores, artesanos y familias completas de isleños, que aportaron a América sus costumbres y hábitos de trabajo. Así lo han constatado todas las investigaciones, en las que tampoco se dejan de lado las aportaciones de las tierras americanas al Archipiélago. Hablamos, por tanto, de un ir y venir de gentes y productos que no ha cesado desde entonces.
Y a los primeros años de colonización debemos sumar, además, la época de la emigración canaria, en la que fueron muchos los canarios que sacrificaron su hogar para cruzar el Atlántico en busca de un futuro mejor. Hoy son millones los latinoamericanos que vienen a España y a Canarias obligados por las circunstancias. Asistimos a un nuevo movimiento migratorio del que nuestro Archipiélago vuelve a ser particular testigo y que, añadido a la inmigración procedente de la vecina África, a la que estamos vinculados geográficamente, puede llegar a cambiar nuestra organización mundial, igual que en su día lo hizo aquel viaje de Cristóbal Colón.
En consecuencia, ante una sociedad cada vez más globalizada, es necesario que la América del siglo XXI, España, Canarias y La Gomera sigamos haciendo esfuerzos para hacer frente común, y juntos alcanzar nuestras aspiraciones de un mundo más equitativo y más justo.
Es en este contexto en el que se enmarca la aspiración de La Gomera de convertirse en el puente regional de conexión intercultural con la América hispana, para lo que requiere el apoyo del Estado y la Comunidad Autónoma. El casi medio siglo de Jornadas Colombinas demuestra nuestra sobrada experiencia, además de avalar nuestra capacidad para alcanzar este objetivo tantas veces repetido, y que una vez más reiteraremos ante el máximo representante del Ejecutivo regional, don Paulino Rivero, durante la celebración de esta fiesta, a la que, como no podía ser de otra manera, están invitados todos y cada uno de los canarios y residentes en nuestra tierra.
* Presidente del Cabildo de La Gomera
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