Tráfico, tumulto y colas fueron otros de los protagonistas del concierto de Juan Luis Guerra. La autopista del Sur se convirtió en un continuo desfile de vehículos que causaron casi el parón absoluto de la vía durante varias horas. Suerte tuvieron aquellos que pudieron acceder y estacionar cerca del recinto, pues la mayoría de los asistentes se vieron obligados a aparcar en la calzada de las salidas más próximas y caminar por la autopista, con el peligro que conlleva. Aunque lo peor estaba por llegar: las colas a la entrada. Pese a que desde temprana hora el acceso estaba abierto, la espera consiguió acabar con más de una paciencia. Por otro lado, los que dentro buscaban su pequeño hueco vieron cómo pasadas las 22:10 horas apareció en escena Pavel Núñez, un cantautor dominicano que hizo de telonero. El joven cantó, y mal no lo hizo, pero aquellos que querían comenzar a bailar se tuvieron que contener ante sus temas "lentos". Pero el momento llegó con una gran entrada llena de ritmo y color al personarse Guerra. Todo iba perfecto, la gente bailaba, aplaudía, cantaba... Hasta que a mitad de la segunda canción el escenario se quedó completamente a oscuras. El motivo fue un fallo técnico, pues se suponía que tras unos segundos de apagón un estallido de luz inundaría el lugar, hecho que no ocurrió. El incidente duró tan solo unos minutos y el concierto continuó sin mayores problemas, salvo para los valientes que intentaron conseguir una bebida en alguna de las pocas barras habilitadas. Respecto al sonido, sorprendió la calidad, aunque en algunas zonas específicas se pudo escuchar alguna que otra queja que decía lo contrario. Pese a todo, el entregado público que asistió al concierto pudo disfrutar de una noche marcada por la bachata, al igual que los profesionales de la información, que tuvieron algunos problemas de ubicación para poder ver con detalle todo el espectáculo.