Tras dos meses de preparación para pasar la ITV, quedé reparado de los amortiguadores con prótesis de titanio, Pepe Ignacio, y vuelvo a mi correspondencia contigo, a través de estas páginas amigas. Como habrás visto durante este cada día más corto y dramático verano, en el que se nos cayó encima la peor crisis de nuestra reciente historia, que el Gobierno negaba durante el proceso electoral, y que está minando la estabilidad de las familias españolas, -pero especialmente de las canarias que no vivimos de los presupuestos públicos-, se vino a complementar con la tragedia y el horror del accidente de Spanair en Barajas.
Aunque el Gobierno central sigue negando la crisis y la denomina "una desaceleración controlada", lo cierto es el estancamiento con una alta inflación, diagnóstico que reconocen todos los doctores en economía. No te voy a repetir lo que tanto se ha comentado en los últimos tiempos, aunque las terminales mediáticas del Gabinete Zapatero logren, en ocasiones, manejar hasta el trágico suceso del accidente aéreo de Barajas, para oscurecer la realidad que diariamente nos golpea? con las cifras de paro, de incremento de los precios, de reducción del crecimiento económico, vuelta al déficit público, disminución de las exportaciones, del turismo, de la competitividad, de la productividad?y para qué seguir.
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Ya sabes, Pepe Ignacio, que soy un optimista nato. De lo contrario, hace tiempo que me habría reunido contigo en el "más allá". Pero hay sucesos de este verano que nos obligan a ver un panorama en el que aún no se otea una luz de esperanza. Ni en el plano nacional ni en el canario. A pesar de las proclamas zapateriles de que "ya se ve la luz" para 2009, "cuando las circunstancias exteriores mejoren". ¡Largo me lo fiais, con ese conflicto añadido en el que Rusia amenaza con resucitar la tensión con Occidente, a cuenta del dominio del petróleo de las antiguas repúblicas soviéticas! La técnica de ZP es echar la culpa a los demás e insiste en que todo lo malo viene de USA, escudándose así en lo ajeno para justificar los fracasos propios de un mal gobernante. La sabiduría popular afea este tipo de conductas con un refrán que viene muy a cuento: "Mal de muchos, consuelo de tontos". ¿Es que Alemania, Francia, Italia, Irlanda y? muchos más países europeos no importan el petróleo de los mismos pozos que España?
Para este Gobierno, nuestros problemas vienen sólo del exterior. Y repiten la cantinela con su aparato mediático. La culpa toda es de la galopada del precio del petróleo y de la crisis de las hipotecas en Estados Unidos. Como si nuestros bancos no hubieran hecho hipotecas de riesgo que ahora les ponen en un aprieto, pretendiendo que les saquemos de sus apuros con los presupuestos públicos, sin que ellos utilicen las pingües ganancias que obtuvieron durante la burbuja inmobiliaria. ZP confía en que Obama le saque las castañas del fuego el año que viene. Como si su política de cambio de régimen no estuviera afectando a la confianza de los inversores, creando paro y socavando la credibilidad y estabilidad de las empresas, que si son extranjeras se están marchando, y si son españolas, ya piensan en dirigir sus inversiones hacia otras zonas más estables.
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En lo que afecta a la todavía llamada España, el síndrome de su desintegración se ha extendido aún más en este verano, con las amenazas y chantajes secesionistas de los diversos nacionalismos. En primer lugar, el vasco, y ya veremos si el Gobierno logra detener el referéndum secesionista que Ibarreche quiere celebrar en octubre. Y, además, en Cataluña, el desafío lo tiene en su propio partido el PSC, que para seguir gobernando necesita que se aplique un Estatut que el Tribunal Constitucional parece que va a declarar inconstitucional, cuando le convenga al Gobierno. ZP ya se ha dado cuenta de que si favorece el proceso de secesión catalán, negociando bilateralmente con Montilla una financiación especial, se le echarán encima las demás autonomías, incluidas las socialistas. Y es que, como le ha dicho Rajoy, ha jugado a aprendiz de brujo y al final se está quemando en su propia hoguera.
Pero lo malo, Pepe Ignacio, no es que se queme ZP, sino que nos estamos quemando todos y, en especial, quienes le dieron la mayoría en marzo y los que le quieren sostener parlamentariamente. Por ejemplo, para hacer los Presupuestos del año próximo. Incluido el Gobierno canario, cuya portavoz en el Congreso ya ha anunciado que, si favorecen a Canarias, los apoyará. ¡Ya veremos en qué! Acaba de comprometerse con Galicia, a la vista de unas próximas elecciones, a elevar las inversiones en dicha Comunidad e invertir allí en infraestructuras el 8% de los Presupuestos del Estado para el 2009.
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¿Pero acaso podrán cuadrar las cuentas, Pepe Ignacio, si comenzaron por gastarse el superávit, repartiéndolo en dudosas políticas sociales a plazos, que no han favorecido a los que menos tienen, que parece que son precisamente los que más les votan? ¿Qué política social practica ZP con su clientelismo político, que no sólo no beneficia, sino que castiga a las clases que le votan?: a los asalariados; a los que no pueden hacer declaración de la renta; a los jóvenes mileuristas, a los que engañan con ayudas directas para emanciparse, para comprar o alquilar casas a las que luego no alcanzan a llegar, porque la errática política de vivienda de este Gobierno sigue elevando los precios, aunque haya más de un millón de viviendas sin vender y varios millones desalquiladas, porque esas ayudas directas llegan tarde y no se garantiza que el mercado regule los precios.
Cualquiera lo puede comprobar. Es cierto que bajan los precios de las casas de segunda mano, pero no las de nueva construcción y las de alquiler. Basta con repasar los portales de vivienda en Internet para comprobar cómo por infectos chamizos piden rentas que los mileuristas no pueden pagar, y que las viviendas, incluso las de protección oficial, con la subida constante de las hipotecas, no hay joven que se decida a entramparse por 30, 40 o 50 años.
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Las medidas adoptadas por el Gobierno para hacer frente a la crisis son de risa. Ni Solbes se las cree. ZP usó el superávit para comprar los votos dudosos, prometió lo que no podía dar, firmó letras y cheques sin fondos que los españoles ahora no podemos pagarle. Y pretende que todo le salga gratis. Que una vez más sean los ciudadanos, como siempre, quienes paguemos el pato y él siga en el machito, sonriendo, sin ni siquiera recortar el gasto de las múltiples administraciones públicas que ralentizan la creación de empleo y la búsqueda de soluciones rápidas para hacer frente a la crisis.
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Los electores de ZP se han metido en un laberinto del que difícilmente van a poder salir antes de 2012, si no fuerzan un cambio de mayorías. Porque todo a la vez ZP no lo va a conseguir: cambiar el régimen político de un sistema autonómico apenas implantado por otro federal. Eso tiene un coste inasumible en plena crisis. Frenar el secesionismo de algunas regiones, sin que se conmueva la arquitectura constitucional. Pasar de una sociedad que progresaba con el esfuerzo y el trabajo a otra en la que prima el subsidio y en la que se desestimula la competitividad, la imaginación, el conocimiento y el mérito. Una sociedad que sólo busca pasarlo lo mejor que puede, aunque se endeude y crezcan los morosos, los que no cumplen, los que viven del cuento.
Una sociedad sin valores colectivos, como se ha demostrado en las olimpiadas recientes de Pekín, donde ni himno teníamos con el que nuestros atletas compartieran sus logros individuales. -Varias veces se me saltaron las lágrimas cuando veía a los atletas de otros países entonando sus himnos a la recogida de sus respectivas medallas-. Porque somos una sociedad de la que pretenden erradicar todos aquellos valores que nos unen, y suplirlos por consignas que nos desunan y nos destruyan como nación. En la que sólo primen los intereses individuales de los iconos televisivos, los nuevos ídolos, con los que pretenden adocenarnos como ciudadanos.
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