¿No es para nosotros la monarquía una de las formas de poder político?
-Sí. -Y después de la monarquía se podría colocar, creo, el dominio de pocos. -¿Cómo no? -Tercera forma de constitución ¿no es quizás el poder
de la multitud, y no se ha llamado
con el nombre de "democracia? (Platón)
Dentro del chequeo que el periódico El Mundo nos está ofreciendo sobre los grandes protagonistas de la democracia española (lo de grandes lo cuenta el periódico) nos hemos encontrado a un líder nacionalista, Xavier Arzalluz, cuyas declaraciones no hacen más que confirmar lo desagradecidas que pueden llegan a ser las personas.
En realidad, más que desagradecido lo que pensamos es que este señor está falto de sentido común y por lo tanto no actúa con sensatez. Las declaraciones que ha ofrecido Arzalluz esta semana han sido poco afortunadas y evidencia lo confundido que está sobre lo que ha significado la figura del Rey Don Juan Carlos para la historia de España, pero, sobre, todo para la democracia que disfrutamos hoy los españoles. Lo primero que queremos dejar claro, porque parece que algunos aún no lo han entendido bien, es que si el ex presidente del PNV ha dicho lo que ha querido durante la entrevista que le han hecho esta semana es gracias a que vive en un país democrático. Nadie mejor que él, al vivir de cerca las imposiciones pretendidas desde ETA, para saber que esto es cierto.
Por eso lo hemos llamado desagradecido (también descerebrado) y nos parece poco oportuno que hable tan a la ligera sobre el monarca español y sobre la forma de gobierno que tenemos todos los españoles. Arzalluz dejó claro que no iba a ser políticamente correcto al hablar sobre D. Juan Carlos y por eso declaró que metieron al rey por la puerta de atrás en la Constitución o que no hizo nada durante el 23-F. Entendemos que si se piensa así, más que atender a si se es o no políticamente correcto, lo que ha hecho es contar estos episodios históricos como le ha dado la gana, o mejor dicho, como mejor le ha convenido. En fin, qué vamos a esperar de una persona que dice que los etarras no son cobardes y que solo actúan movidos por rencor al sentirse acosados. No podemos consentir que aún siga sin condenar a los miembros de ETA, a los únicos asesinos de su tan querida tierra vasca. Su actitud demuestra no tener consideración alguna con los vascos.
No elogiar el Estado de Derecho que tenemos, gracias al cual se ha creando un ambiente de respeto absoluto del ser humano y del orden público, es demostrar el poco sentido común del que le hablábamos al principio. Por lo visto, lo único que le interesa a Xavier Arzalluz y por lo único que lucha es por la independencia del País Vasco. Todo lo demás le importa poco o nada. Será por eso por lo que se atreve a afirmar que la Constitución de hoy no tiene sentido porque no ha permitido la independencia de vascos y catalanes. Él, que tiene como fin la ruptura de España, poco tiene que hablar sobre su Constitución.
En cuanto a que la Transición se hizo con una continuidad jurídica, va mal encaminado y confunde la "técnica de reforma de la Transición con lo que él llama continuidad jurídica pues la Constitución de 1978 significó la ruptura radical con el franquismo y por lo tanto una ruptura jurídica y política mediante la reforma de la legalidad".
Lo más grave de todo es que, después de 30 años de democracia, Arzalluz siga comportándose como lo hace, siga sin condenar los atentados terroristas y, lo que es peor, siga fiel a uno de los fascistas y xenófobos más grande que ha habido en España. Defender los principios de Sabino Arana hace que no sintamos ese respeto político del que tanto alardea el ex dirigente nacionalista: "Antiliberal y antiespañol es lo que todo bizkaino debe ser". Bizkaitarra, nº 1. "La fisonomía del bizkaino es inteligente y noble; la del español, inexpresiva y adusta" "El bizkaino no vale para servir, ha nacido para ser señor ("etxejaun"); el español no ha nacido más que para ser vasallo y siervo (pulsad la empleomanía dentro de España, y si váis fuera de ella le veréis ejerciendo los oficios más humildes)". "El roce de nuestro pueblo con el español causa inmediata y necesariamente en nuestra raza ignorancia y extravío de inteligencia, debilidad y corrupción de corazón, apartamiento total, en una palabra, del fin de toda humana sociedad. Y muerto y descompuesto así el carácter moral de nuestro pueblo, ¿qué le importa ya de sus caracteres físicos y políticos?"
Podríamos seguir enumerando el reto de barbaridades que defiende Xavier Arzalluz pero creemos que estas son más que suficientes para dejar claro que no es la persona más adecuada para hablar de democracia con baja calidad cuando se refiere a la democracia española. Repetimos que, gracias a la democracia que tanto critica puede hablar y opinar sin que se le tenga en cuenta que todo lo que sale por su boca sea un auténtico disparate.
* Senador por la isla de Tenerife,
vicepresidente 2º y consejero del
área de Sanidad y Relaciones
con la Universidad
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