... Las listas de espera, el ciclotrón o los virus de hospital han pasado a engrosar el diccionario de palabras o asuntos manidos gracias a las autoridades sanitarias, que llenan sus discursos, especialmente en épocas electorales, de promesas idílicas. Con la misma facilidad con la que se promete la creación de 100.000 puestos de trabajo se habla de recortar las esperas.
... Seguro que el lector conoce en su círculo de familiares o amigos algún caso de quien ha recibido la llamada extemporánea desde algún centro hospitalario de la Isla para citar a un paciente oncológico cuando quien descuelga el teléfono ya ha enviudado. Quizás pueda parecer un argumento demagogo, pero la salud es un valor que no sabe de colores políticos sino de realidades. O mejor, de tratamientos médicos.
... Se planifican centros de salud que, gracias a que también su proyecto, adjudicación y construcción sufren "listas de espera", cuando entran en servicio resulta que ya están saturados. En la página siguiente, la Consejería de Sanidad anuncia con gran júbilo y más satisfacción que el centro de salud de La Gomera ya cuenta con un pediatra para 1.200 pacientes potenciales. Hasta ahora los niños debían acudir al hospital insular. Y eso, en pleno siglo XXI, cuando el hombre busca agua en Marte. De pena.
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