EFE, Caracas
El presidente venezolano, Hugo Chávez, reiteró ayer el deseo de su Gobierno de alcanzar un acuerdo amistoso para la compra de la filial local de la mexicana Cemex, expropiada la pasada semana en el marco de proceso de nacionalización de la industria del cemento. Chávez envió un "saludo" a su homólogo de México, Felipe Calderón, y le señaló que con la expropiación de Cemex su Gobierno está cumpliendo con el deber que tiene de "defender los intereses" de su pueblo, "no el de unos empresarios".
"Vamos a dar un chance (a Cemex), nosotros queremos arreglar eso amistosamente", declaró Chávez en un acto oficial en el estado occidental de Zulia, transmitido en cadena nacional obligatoria de radio y televisión.
El Estado tomó "simbólicamente" el pasado martes las instalaciones de Cemex después de finalizar el periodo de sesenta días de negociaciones para la nacionalización de la industria cementera del país, en el marco del cual alcanzó acuerdos de compraventa con la suiza Holcim y la francesa Lafarge por un total de 819 millones de dólares.
El vicepresidente, Ramón Carrizalez, anunció ayer que Venezuela "retomará" el próximo lunes las negociaciones" con Cemex para "llegar al precio final de compra en el marco de la mayor cordialidad", tras sostener una "cordial" reunión con el embajador de México, Jesús Mario Chacón.
Chávez aseguró en las últimas horas que su administración quiere "arreglar amistosamente" la nacionalización de Cemex, como sucedió con Holcim y Lafarge, "tanto así" que esta última "se queda" en el país con una participación accionarial minoritaria, según resaltó.
Insistió en que hasta el lunes pasado, cuando anunció la expropiación de Cemex, la directiva de la empresa mexicana mantuvo una actitud "prepotente" y "retadora" ante su Gobierno, por lo que no se alcanzó un acuerdo amistoso.
"Con respeto todo se puede", sostuvo Chávez, que desarrolla un proceso de nacionalización de sectores que califica de "estratégicos", que ha afectado a las telecomunicaciones, electricidad, hidrocarburos, lácteos, banca y cemento.
El vicepresidente Carrizalez explicó que hoy, lunes, un "nuevo equipo negociador" de la cementera mexicana y otro venezolano instalarán "una comisión de transición", que tendrá un plazo de "60 días para negociar", según lo previsto en el decreto de "adquisición forzosa" firmado el martes por el Gobierno.
El vicepresidente además resaltó que Cemex ha dicho que el diferendo no irá a "tribunales internacionales".
El pasado miércoles, Cemex anunció que presentaría una demanda ante el Centro Internacional para el Arreglo de Diferencias por Inversiones (CIADI) en contra de la confiscación de sus bienes por parte del Gobierno de Chávez.
Las autoridades venezolanas revelaron que Cemex pedía unos 1.300 millones de dólares por sus activos en Venezuela, cifra que según sus cálculos triplica los "400 millones de dólares" que vale la empresa.
La filial venezolana de Cemex, con quince plantas en el país, controla la mitad de la producción cementera del país, mientras que el restante 50 por ciento estaba en manos de Lafarge y Holcim.
Cemex, una de las principales cementeras del mundo, opera en más de 50 países con ventas anuales promedio de 15.000 millones de dólares.
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