EFE, Madrid
Los familiares de las víctimas del avión siniestrado el pasado miércoles en el aeropuerto de Madrid-Barajas nunca podrán conocer las conversaciones de los pilotos que están grabadas en las cajas negras del aparato MD-82 porque están sometidas a "un código de confidencialidad".
Así lo aseguró ayer el subdirector de Spanair, Javier Mendoza, al cerca de centenar de familiares de víctimas del accidente con los que se reunió en el hotel Auditorium de Madrid y a los que ha mostrado unas diapositivas de cajas negras y croquis sobre su ubicación en un avión de las características del siniestrado.
"Las grabaciones nunca se harán públicas", insistió Mendoza, que precisó que únicamente servirán para avanzar en las investigaciones que llevan a cabo la comisión creado a tal efecto por Aviación Civil y el Juzgado de Madrid encargado del caso. El subdirector especificó que los pilotos aceptan que se graben todas sus conversaciones dentro de la cabina, pero bajo un estricto compromiso de confidencialidad que no puede romperse salvo, como es el caso, investigar un accidente.
Por esta razón, apeló a la comprensión de los familiares, a los que no ha podido ofrecer ningún detalle técnico más sobre el accidente, argumentando que en toda la información obra en poder de la comisión investigadora. Ante las preguntas de los asistentes, Mendoza negó que el combustible del avión hubiera sido rebajado con agua y aseveró que no existe ningún protocolo que lo permita.
También apuntó que Aviación Civil se ha comprometido con Spanair a ir colgando en su página web los datos "más novedosos" de la investigación que pueden irse haciendo públicos.
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