EFE, Pekín
La selección española de balonmano intentará ante Croacia colgarse su tercera medalla de bronce después de que en Atlanta 96 y en Sydney 2000 se subiera al tercer peldaño del podio, aunque no será fácil por la categoría del rival y por las sensaciones que dejó el equipo ante Islandia.
España vio como los escandinavos cerraban de un "portazo" su acceso a la final, pero lo más preocupante fue la falta de consistencia de los de Pastor. Islandia acribilló a contraataques a los españoles, que se hartaron a perder balones y nunca consiguieron ajustar su defensa.
Alberto Entrerríos sigue "tocado". No está al cien por cien, pero preocupa más la defensa. España no puede ganar si recibe 36 tantos como con Islandia. Su línea exterior puede meter goles porque Iker o Malmagro han tenido momentos de inspiración en estos Juegos, pero para defender no hay que tener inspiración sino, sobre todo, voluntad y concentración.
España ha defendido bien en algunas fases, sobre todo cuando David Davis salió en el avanzado (5-1). Lo hizo ante Croacia en el primer partido en una fase "corajuda" en la a punto estuvo de remontar. Y es que, españoles y croatas ya han visto las caras en este torneo olímpico. Fue en la primera jornada y los balcánicos ganaron (31-29), a pesar de que ese día perdieron muy pronto a Ivano Balic, quien ya se ha recuperado de su lesión muscular.
La medalla de bronce es ahora lo máximo. España ha estado abonada a ese metal en los últimos Juegos Olímpicos, sólo ha fallado en Atenas 2004. Tal y como ha ido la competición de Pekín, ese medalla podría tener adherida la etiqueta de éxito. El bronce sería "dorado".
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